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Información General Domingo 16 de Junio de 2013

La saga final de Tito Titón

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REDACCION

Por REDACCION

María Eva Gilli, vecina del barrio Central Córdoba -de calle Garibaldi- mediante una nueva carta, muy breve pero profundamente emotiva, nos dio la mala nueva. Murió "Tito Titón", ese perro que venía de tantos sufrimientos y que junto a ella -antes había sido recuperado por ARPA- vivió la parte final de su vida en plena felicidad.

En una carta que fue transformada en nota y publicada acompañada por una fotografía en la edición del martes pasado, daba cuenta que paseando a Tito Titón junto a la pequeñita Chispita, imprevistamente surgió de un portón abierto un perro gigantesco, de policía, que con ferocidad lo atacó y mordió al indefenso Tito, de tal manera que ni el dueño del atacante podía "desprenderlo" de su mordida. Tito quedó maltrecho a tal punto que debió ser internado y así pasó sus últimos días de vida. Ahora partió, seguramente una vida plena le espera. 

María Eva, en esta nueva carta, lo cuenta de esta manera, titulando: "La saga final del Tito Titón. Tito ya está trotando por los pastizales del Paraíso Perruno y Gatuno. Igualmente me sigue acompañando con sus patonas largas y torpes y su mirada de azúcar y miel. Es feliz y corretea olisqueando aquí y allá buscando el yuyito más tierno para mordisquear. Su cuerpito está en la parte más soleada del jardín como a él le gustaba y su alma leve y traslúcida me ilumina y acaricia el corazón. Tito Titón: criatura única e irrepetible".

Recordemos algo más sobre Tito Titón y su compañera Chispita, que en diciembre del año pasado fueron nota de página completa en este Diario. Allí contaba María Eva Gilli que cuando fue al refugio de ARPA para buscar un perro, no dudó en quedarse con los dos. Tito Titón, que hacía 6 años estaba en un canil, flagelado, pues había sido víctima de quien le arrojó un baldazo de agua hirviendo, cubierto por el cuero sin pelos, que nunca más volvieron. A tamaño ataque y tanto sufrimiento, sólo respondió con bondad y seguramente perdonando a ese humano tan cruel. En cuanto a Chispita, muy pequeñita, pero con la cadera fuera de lugar, al punto que para moverse debe arrastrarse, casi con la imagen de un cangurito.

Tito Titón y Chispita vivieron en plenitud y felices junto a quien se convirtió en su amiga, no su dueña. Bien cuidados, alimentados en forma especial, con todas las atenciones, y por sobre todas las cosas, muchísimo afecto, ese que les había faltado. Ahora, como lo cuenta María Eva, Tito Titón ya no está con ellos por ese feroz y artero ataque.

Una historia que enternece hasta las lágrimas, las palabras de postrer despedida, son más que elocuentes, superando el razonamiento para recalar en el corazón.

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