Por Redacción
Jean Guitton, después de haber asistido a la misa del Padre Pío, nos describe la fuerza espiritual: "Avanzaba pesadamente hacia el altar, a las 4 de la madrugada, ante un pueblo de fieles, pobres y ricos, apiñados hasta formar un solo cuerpo inmóvil, una única plegaria muda. A medida que transcurría la celebración, aumentaba su sufrimiento, y cuando arribó al inicio del cannon, se detuvo, como frente a una fantástica escala, un encuentro de amor doloroso y radiante, un misterio inefable, un misterio que podía dar muerte. La mirada que dirigía hacia lo alto, después de la consagración, expresaba todo esto. Me dije que era el único cura estigmatizado en acto, a diferencia de los demás, que lo son en potencia".("Padre Pio, una strada di mesericordia", Yves Chiron).
Extraído de la publicación "Reconciliaos con Dios", Convento de los Hermanos Menores Capuchinos, San Giovanni Rotondo.
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