Por Redacción
Promovida por la Municipalidad de Rafaela, el Círculo de Farmacéuticos de Rafaela y la Región y el Ministerio de Salud de la provincia de Santa Fe, se está llevando a cabo una campaña de salud que busca educar a la gente acerca de los peligros derivados del consumo de remedios adquiridos en lugares no habilitados. El título de los afiches y los volantes repartidos en consultorios, centros de salud y farmacias alerta: “Los medicamentos no son golosinas. Ningún medicamento es inofensivo”.
Para conocer los objetivos de esta acción, LA OPINION entrevistó a Raúl Pautasso, presidente del Círculo de Farmacéuticos de Rafaela y la Región.
Durante el primer período, la campaña se centra en la educación y concientización de las personas. Por un lado, de la población en general acerca los riesgos de comprar y consumir medicamentos en lugares no autorizados; y, por otro, de los comerciantes que desconocen la ley que reglamenta la distribución y venta de fármacos en el país.
Asimismo, se habilitó la línea gratuita 0800-999-7661 para que toda persona que conozca de la venta de medicamentos en lugares no competentes lo pueda informar de modo que los inspectores de cada repartición procedan a la constatación pertinente y a la adopción de las medidas que correspondan. A partir de marzo o abril comenzarían a llevarse a cabo dichas inspecciones en la ciudad.
REGLAMENTACION
En 1991, el entonces presidente de la Nación Carlos Menem firmó un decreto impulsado por el ministro Domingo Cavallo, en el que se autorizaba la venta de medicina y productos farmacéuticos de venta libre en establecimientos que no sean farmacias. De ese modo, la desregulación del comercio llegaba al circuito de los medicamentos, estrechamente vinculado a la salud de la población.
Pero, desde noviembre de 2009, el artículo 1º de la ley nacional 17.565 dispone que el despacho y venta al público de medicamentos, en todo el territorio de la Nación, solamente podrá ser efectuado en las farmacias.
El texto de la norma señala que "la venta y el despacho fuera de estos establecimientos (farmacias) se considera ejercicio ilegal de la farmacia y, sin perjuicio de las sanciones establecidas por la ley, los que la efectúen podrán ser denunciados por infracción al Código Penal".
De acuerdo a ello, el reglamento técnico Mercosur sobre buenas prácticas de distribución de productos farmacéuticos (incorporado por disposición de la Anmat Nº 3.475/05) estipula que “la cadena de distribución comprende exclusivamente los establecimientos debidamente habilitados por la autoridad sanitaria, quedando expresamente prohibida a los distribuidores la entrega, ni aún a título gratuito, de los productos farmacéuticos a establecimientos no habilitados por la autoridad sanitaria”.
Cabe recordar que en la provincia de Santa Fe rige, desde antes de la sanción de la ley 17.565, una ley provincial que prohíbe la presencia de cualquier medicamento en lugares que no sean farmacias (Fuente: Mirada Profesional).
LOS MEDICAMENTOS
NO SON GOLOSINAS
El primer objetivo de la campaña se centra en la concientización de la población. En relación a los riesgos derivados del consumo de medicamentos adquiridos en lugares no habilitados, Raúl Pautasso hace hincapié en la procedencia, las condiciones de conservación y el transporte de mismos.
Los medicamentos son herramientas terapéuticas que requieren cuidado en su manipulación, almacenamiento y dispensa, y sólo un profesional farmacéutico está capacitado para esa tarea.
“Los establecimientos farmacéuticos que integran la cadena de comercialización de las especialidades medicinales están habilitados y controlados por la autoridad sanitaria competente, lo que permite que el paciente acceda a medicamentos seguros”.
Por el contrario, los medicamentos vendidos fuera de las farmacias podrían estar vencidos o alterados químicamente por no encontrarse en óptimas condiciones de conservación y almacenamiento, incluso sin que el comerciante sepa de ello.
Otro aspecto acerca del cual se debe tomar conocimiento es que aún los medicamentos de “venta libre”, es decir aquellos que se pueden adquirir sin receta (analgésicos, antiácidos y digestivos), deben ser utilizados con indicación de un médico o un farmacéutico y dispensados en una farmacia. Su consumo puede encubrir otras enfermedades.
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