Por Emilio Grande (h.)
"Estamos compartiendo esta celebración, dándole gracias a Dios por los 50 años de vida de esta comunidad parroquial. Los primeros años (de la década) del 60 fueron muy fecundos en la vida de la Iglesia en Argentina, durante cuatro años se crearon 22 diócesis (entre ellas la de Rafaela en 1961) en el país, lo que produjo el surgimiento de parroquias y comunidades, y con mucha actividad pastoral", expresó monseñor Carlos Franzini durante su homilía en la mañana de ayer en el templo ubicada en Víctor Manuel y Caseros (barrio Alberdi), desbordado de gente. La misa fue concelebrada por los sacerdotes Neri Zbrun y Cristian Guri a cargo de la parroquia hasta la llegada dentro de unos meses deWalter Perelló, quien se encuentra estudiando Liturgia en Roma.
Y agregó: "Por eso es bueno hacer memoria agradecida, reconocer a Dios sus dones y sobre todo lo bien que ha hecho a lo largo de tantos años en la vida y el corazón de estas personas y familias dando gracias a Dios; como hemos escuchado en la segunda lectura de San Pablo, nada es obra nuestra y si algún mérito tenemos es la capacidad de responder al don de Dios".
"De un modo particular -destacó- en este día queremos dar gracias a Dios a todas aquellas personas que con su trabajo, esfuerzo, dedicación y entrega han dado vida a esta comunidad. Recordamos a los padres (Aldo) Zurbriggen, Carmelo (Greco, actualmente en Salerno Italia), Idelso (Re, fallecido) y Alejandro (Mugna, párroco de Catedral) los que han conducido la vida de esta comunidad y de tantas personas buenas que han contribuido con esta parroquia".
Más adelante, el obispo diocesano aprovechó para hacer algunas reflexiones en torno a la Palabra de Dios sobre el texto del capítulo 3 de San Juan: "se trata del diálogo de Jesús con Nicodemo que nos mete en el corazón del anuncio evangélico, así como en la antigua alianza -época de Moisés- el pueblo contemplando la serpiente alcanzaba la salud, era necesario que el Hijo del Hombre sea levantado en alto para que todos los que crean en él tengan vida eterna, aludiendo a la cruz".
"Seguramente, a todos esta expresión produce cierta rebeldía interior, por qué es necesaria la cruz, el dolor, la muerte. Todos hemos experimentado el dolor de la enfermedad, la injusticia padecida, el desprecio, el rechazo de los demás, la crítica injusta, todo eso nos hace sufrir; la muerte de los que queremos e incluso nuestra propia muerte", mencionó.
En otra parte de su sermón, Franzini habló sobre el amor: "el dolor es una rebeldía de la condición humana, Jesús en Getsemaní también experimento esta rebeldía, diciendo si es posible que no pase esta prueba. Cómo enfrentar esa realidad necesaria. Hay que entenderlo con la lógica del amor, tanto amó Dios al mundo que entregó a su hijo único para que todo el que crea en El no muera sino que tenga vida eterna. Es la lógica del amor la que explica la densidad de la cruz, no hay que sufrir por sufrir, mucho menos un gozo del sufrimiento".
"Qué duro se hace cuando la vida nos presenta el misterio de la cruz, sobre todo cuando la cruz viene del que menos lo esperamos o de donde menos debiera esperarse. Qué dolorosa se hace la cruz cuando el que la provoca es alguien del que legítimamente debiéramos esperar comprensión, ayuda y aporte. (...) Es como la cruz del Señor que experimentó el desprecio, el abandono, el rechazo no sólo de sus enemigos, sus discípulos también lo abandonaron. Sólo el amor puede explicar tanto dolor", sostuvo en los tramos finales.
MAS ACTIVIDADES
* Martes 20: a las 20:30 eucaristía y adoración a cargo del padre Guri y el diácono Héctor Sosa.
* Jueves 22: a las 20:30 taller de Cáritas, un compromiso de todos a cargo del padre Mauro Canalis y el Equipo Diocesano de Cáritas.
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