Por Redacción
Poco se sabe acerca de la importancia y consideración otorgada a los animales en la legislación nacional.
Desde su promulgación en octubre de 1954, nuestro país tiene una Ley Penal, la Nº 14.346 sobre Malos tratos y Actos de Crueldad a los Animales, que establece en su primer artículo, entre quince días a un año de prisión a quien infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales.
No alimentar correctamente a los animales domésticos o cautivos, emplearlos en el trabajo sin respetar el tiempo necesario de descanso y exigirles más de lo que el estado físico o la fuerza pudiere soportar, castigarlos con elementos que causaren dolor y estimularlos con drogas sin fines terapéuticos son considerados malos tratos.
Actos de crueldad son aquellos en los que se somete al animal a diferentes prácticas en las cuales se ocasiona dolor físico, tortura y sufrimiento; se incluyen aquí, los actos públicos o privados de riñas de animales o parodias donde se mate, hiera u hostilice a los mismos.
La Ley contempla las experimentaciones con animales sólo en los casos científicamente justificados. Al respecto es importante comentar que la utilización de animales para estos fines está fuertemente cuestionada a nivel mundial por ser prácticas atroces que proporcionan sufrimiento extremo, además de ser perfectamente viable y concreta la posibilidad de reemplazarlas por técnicas alternativas que no involucren a animales.
Si se tiene en cuenta que la Ley 14.346 data de seis décadas atrás y que la preocupación por la protección animal ha tomado relevancia y difusión en las últimas tres, incorporando nuevas ideas de respeto y consideración hacia los animales, es preciso contemplar la necesidad de actualización de la misma de acuerdo a los requerimientos de los tiempos que corren. De hecho existen numerosos proyectos de reformas que propician penas más duras y agregan nuevas conductas al listado de conductas punibles.
No obstante la necesidad de modificación de la Ley 14.346, es preciso saber y tener presente que está en plena vigencia y es una herramienta de la que puede hacer uso cualquier ciudadano, denunciando malos tratos en la Seccional Policial más próxima al domicilio o en Fiscalía.
Tomar conciencia de la gravedad de los abusos cometidos por el hombre contra los animales, de la existencia de leyes que los contemplan y de la necesidad de compromiso de los ciudadanos, significa elegir el camino correcto para ser una sociedad mejor.
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