Por María Florencia Forni
Estimular la capacidad crítica y comprensiva de los textos literarios; encontrar en la lectura momentos de placer y reflexión, y ante todo valorarla como un sitio primordial para estimular su imaginación, parece ser el objetivo de no pocas personas vinculadas a la docencia y la educación de los jóvenes. En esta nota con LA OPINION, comparte su experiencia Mercedes Gamarra, docente de Lengua y Literatura, quien además se desempeña como escritora y narradora oral.
-¿A qué edad empieza una persona a vincularse con los cuentos y otros relatos ficcionales?
-Creo que esa vinculación es relativa en cada individuo; depende de su entorno y de los estímulos que reciba del mismo. Muchas veces comienza a través de rimas sencillas populares que cantamos los padres o abuelos a nuestros hijos, más tarde en la escuela cuando la seño les relata historias.
-¿Qué función cumplen las historias que los adultos cuentan a los niños?
-La función primordial es la de transmitir placer y emoción, se cuenta un cuento para estremecer o entretener, para que el que escucha pueda potenciar su creatividad. Así aparece un universo propio y único que es imposible reproducir en otra persona, ya que nace en la propia imaginación.
-Y en relación a ello, ¿cuál es el rol de la imaginación en el proceso de exploración y aprehensión de la realidad?
-La imaginación es la base fundamental para descubrir el mundo. Cuando somos pequeños nos convertimos en magos, princesas o héroes, nos consideramos capaces de todo y mientras dura, creamos un universo particular. Eso también nos otorga fuerza para enfrentar la realidad. ¿Cuántos de nosotros de niños (a veces de adultos también) soñamos con poderes o habilidades especiales para cambiar la realidad?
La imaginación es el motor que mueve nuestro mundo, si el hombre no hubiese imaginado en una piedra una rueda tal vez estaríamos caminando; el que leyó a Julio Verne pensó que era posible construir esos artefactos y hoy podemos tener teleconferencias y viajes espaciales.
-¿Crees que muchos padres y abuelos han dejado de contar cuentos a los más chicos?; ¿Por qué no puede la TV o los videos juegos sustituir al relato oral y/o al libro?
-Pienso que la vida que llevamos a veces hace imposible dicha actividad, por otra parte creemos que en el jardín o la escuela ya lo hicieron y nos sacamos esa "obligación" de encima. ¡Ojo! No hay que generalizar, en ocasiones es más simple pasarles el video de "Blancanieves y los siete enanitos" que tomarse 10´ para leérselo. Pero conozco muchas personas que se acercan a las escuelas a recuperar esa tradición, como por ejemplo, las abuelas cuentacuentos.
La televisión puede ser una herramienta pero es imposible que logre establecer ese vínculo que se produce entre el narrador y el oyente, ese lazo que alimenta la afectividad, ya que sólo se produce entre seres humanos.
-A raíz de tu experiencia como docente de Lengua en las Escuelas de Enseñanza Media ¿Cuál es la situación de los alumnos de 1º y 2º año?; ¿Cómo se vinculan ellos con la literatura?
-¡Por obligación, por supuesto! Un 95% de mis alumnos no lee literatura, ni le interesa, y eso es muy triste. Ven al espacio de lectura como una actividad tediosa y aburrida. "¿Para qué leer si puedo ver la peli o bajar el resumen por Internet?" es la argumentación favorita a la hora de plantear la actividad.
Pocos saben historias tradicionales o cuentos maravillosos, su experiencia lectora se resume a los MSN que le llegan al celular. Por eso considero imprescindible la lectura como una manera de estimular su imaginación, que se den cuenta que todo empieza allí. Es un trabajo de hormiga y la primera responsable en transmitir el placer literario soy yo, debo demostrarles lo que encierra la literatura, intrigarlos y hacer que lo descubran por ellos mismos. Eso no es fácil pero tampoco imposible.
-¿Por qué crees que la comprensión y el análisis de textos es una de las actividades que, generalmente, más dificultades presenta a los alumnos?¿Cómo se reflejaría esto en la vida cotidiana de las personas?
-Si logro que un alumno sospeche de un texto, que se pregunte si hay algo más en lo profundo, me doy por realizada. La interpretación de textos es el talón de Aquiles dentro del proceso de aprendizaje. Los chicos leen pero no comprenden, fracasan porque les es muy complicado descubrir qué quiso decir ya sea un autor o la profesora.
La lectura se volvió una obligación curricular y no un momento de placer y reflexión. Uno no puede realizar conclusiones sin herramientas de comprensión. El ejercicio de leer es, básicamente eso, leer. ¿Cuántos contamos una historia a nuestros hijos y les preguntamos lo que le gustó y por qué? No se trata de tomar examen sino de estimular la capacidad crítica y comprensiva.
No sé a ciencia cierta si nos detenemos a analizar todo lo que nos llega del entorno, creo que sería agobiante pero sí sé que no podemos quedarnos en la superficie de la palabra, debemos buscar, escudriñar y descubrir sus caras ocultas. De esa manera es más difícil la manipulación o el engaño.
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