Por Redacción
Con un alboroto digno del arribo de las estrellas, los ya esposos Michael Bublé y Luisana Lopilato salieron de la lujosa estancia Villa María para saludar a los cientos de admiradores y periodistas que miraban desde afuera una fiesta de casamiento que promete quedar en la historia de la farándula argentina.
Exactamente a las 20:49, anoche se empezaron a oír los gritos de "ahí vienen, ahí vienen". Efectivamente, la pareja estaba caminando hacia la zona de vallas.
Ambos saludaron a la gente que se agrupaba detrás de las vallas, y evitaron hacer cualquier declaración: sonrieron con suma amabilidad ante las cámaras y mantuvieron una elegante distancia con lo que, del otro lado, estaba tomando el aspecto de un caos.
Periodistas de todo el mundo ávidos de declaraciones, curiosos deseosos de besos: entre todos conformaron un coro de gritos que se mantuvo como paisaje sonoro durante los seis minutos que los novios dedicaron al protocolo.
Michael Bublé lucía elegante y alegre, vestido con un riguroso esmoquin de Gucci. Luisana, de discreto vestido de bodas de corte princesa, se mostró contenta y emocionada. El pelo, recogido y bien abultado para elevar un poco más su estatura y maquillaje natural.
La fiesta, que había comenzado pasadas las 19, se colmó de famosos: Rodolfo Ranni, Marcelo de Bellis, Jorge Ibáñez (que vestirá a Luisana para la fiesta de Canadá), Osvaldo Laport, Nicolás Pauls, Ricardo Montaner, Marley, Benjamín Rojas y Guillermo Franccella también dijeron presente para brindar junto a la feliz pareja.
El 31 de mayo, todo se repetirá en Canadá, dado que Bublé sólo trajo a celebrar a la Argentina a sus seres más queridos.
La boda fue masivamente seguida por las redes sociales. En Twitter, a la hora de saludos de los novios el apellido de la actriz argentina era Trending Topic, entendido como tema de mención masiva.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.