Por Redacción
Desde hace algunos años, la catedral de San Martino en Lucca, ha sido objeto de un gran trabajo de restauración, en la consolidación de su estructura y la conservación de su interior. El proyecto, que debería concluirse en el 2012, es financiado gracias al aporte de importantes fundaciones de Lucca, Pisa y Livorno.
Para la restauración de la preciosa capilla que custodia la imagen del Volto Santo o Santa Faz, símbolo de la ciudad, el arzobispo de Lucca, monseñor Castellani, ha solicitado la contribución de todos los ciudadanos luqueses residentes o dispersos en el mundo, para lograr su recuperación y devolverle el antiguo esplendor a la obra de Mateo Civitali.
En la mitad de la nave izquierda de la Catedral surge un templete octogonal, obra del artista Civitali en el año 1484, que custodia el célebre crucifijo de madera conocido como “la Santas Faz” o la Santa Cruz “, o “il Volto Santo”.
Muchas son las leyendas que se han tejido alrededor de esta imagen. En la época medieval, estas leyendas y la fama de sus milagros se difundieron rápidamente en todos los pueblos donde llegaban los mercaderes de Lucca, sobre todo desde Flandes y Francia. Eran propagadas por los juglares, sobre todo franceses, que seguían a los peregrinos provenientes de cualquier parte del mundo.
La Santa Faz se convirtió pronto en el símbolo de Lucca. Su efigie se encuentra en las monedas de la ciudad, en los sellos de la corte de los mercaderes y hasta es citada por el Dante en el canto XXI del Infierno.
La fecha de la Santa Faz ha sido motivo de controversias entre críticos e históricos, porque la tradición, los documentos a veces difíciles de catalogar y las características de estilo de la obra, parecen contradecirse. Sin embargo la opinión que prevalece, es que el Gran Crucifijo sería obra de un maestro lombardo de la segunda mitad del siglo XI.
La Santa Faz era en su origen de madera policromada pero se ennegreció a través de los siglos por el humo de las velas y del incienso, es por ello que hoy tiene un tono oscuro. De todas formas la obra es de una rigurosa y profunda belleza.
Durante las fiestas de setiembre llamadas de “la Santa Cruz”, la Santa Faz se cubre con ricos adornos: una túnica de terciopelo con bordados de oro, decorada con una prodigiosa riqueza que data del siglo XIV y una corona y un collar de oro del siglo XVII.
Todos los años cuando llega la noche del 13 de setiembre, para recordar el traslado de la Cruz a Lucca, se organiza a través de la ciudad una procesión en la que participan los representantes de los antiguos dominios de la República, quienes portan un cirio votivo.
Uniéndose a todos los luqueses residentes en el mundo, el Centro Toscano de Rafaela ha enviado también su contribución para que esta hermosa obra pueda ser admirada con todo el esplendor que tenía cuando fue concebida.
Aporte del Centro Toscano de Rafaela.
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