Por María Florencia Forni
En el Museo de Arte Contemporáneo de Salta (MAC) se exponía durante el mes de enero “Con su permiso, pintores”, una muestra de “El Taller Azul” creado por Silvia Katz. Asombro, imaginación, juego; casi sin pensarlo, estaba esta cronista interviniendo en la obra, cuando aparece la creadora del taller.
¿QUIEN ES SILVIA KATZ?
Artista plástica y docente infantil, perfeccionada en la Ecole des Beaux Arts de Toulouse (Francia) y en Buenos Aires con Luis Felipe Noé. Ha expuesto en el país y el exterior y que ha creado una cantidad muy grande de dispositivos para activar la imaginación y ponerla al servicio de los chicos.
Nacida en Salta, Silvia vive allí y muestra la vitalidad de los hacedores que sin renunciar a sus raíces generan propuestas de un valor y de una fuerza tal que merecen nuestra atención y regocijo.
Fue directora y editora de “Picante de Tinta”, una revista satírica salteña; cofundadora del Museo de Bellas Artes de Enfermos Mentales del Hospital Chistofredo Jakob, de Salta, y fundadora de “El Tendedero”, una feria de arte al aire libre que se hizo durante 12 años en Salta, Jujuy y Bolivia. “Katz pone una gran carga de intuición en lo que hace y, sobre todo, amor y respeto por los chicos y su libertad de expresión”.
PAJARITOS A VOLAR
Desde 1987 Silvia Katz dirige El Taller Azul, un “espacio de arte para chicos con pajaritos en la cabeza”. Aquí cuenta como trabajan mediante la integración de todas las artes: la música, la fotografía, la danza, los títeres, la escritura y las artes plásticas, con el objetivo de promover la creatividad en los niños y niñas.
“El taller es un espacio de libertad, de creación personal. Al principio, cuando se suman chicos cuesta bastante, porque la escuela se encarga, lamentablemente, de ponerte estructuras y cuando los chicos participan de los espacios de preguntas siempre tienen respuestas mucho más “esperables”, hasta que se dan cuenta que esto de la creación es un gran juego, que pueden jugar con las palabras, con el idioma, con las ideas... y eso les atrae mucho, saber que tienen la libertad de hacerlo y uno va incentivando al otro que es lo lindo de trabajar en grupo”.
EDICIONES LARALAZUL
En 1995 nace Ediciones Laralazul, con la idea de publicar cuentos y dibujos producidos por los chicos. Desde ese año y salvo en la post-crisis 2002-2003, se ha venido editando un libro cada año.
Los títulos publicados son: De unicornios y pegasos (1995), Hay un duende en mi sopa (1996), Bichonario estrafalario (1997), ¿Acaso una cosa hace caso? (1998), Con cierto desconcierto para cuerdas y cuerdos (1999), El libro verde del taller azul (2000), Los juguetes se divierten (2001), Sana sana colita de rana (2004), Por arte de magia (2005), El pequeño ilustrado - diccionario biciclopédico (2006), El pequeño ilustrado 2 - diccionario triciclopédico (2007), El pequeño ilustrado 3 - diccionario verborrágico (2008), Qué pasaría si...? ensalada de preguntas, respuestas y fantasía (2009), Libro de preguntas posibles e imposibles (2010).
“Al principio fue difícil la distribución de los libros fuera de Salta, se complica cuando estás en el interior y editás un libro al año, pero las publicaciones de los diccionarios “El Pequeño ilustrado”, tuvieron gran repercusión en los medios y recibimos el 1º premio ALIJA en el rubro arte”.
“Los libros provocan encuentros insospechados, por ejemplo con lectores que se comunicaban para pedirnos que agreguemos palabras al diccionario o cuentos de los chicos que fueron publicados en manuales escolares y revistas”.
CON SU PERMISO,
PINTORES
“Con su permiso, Pintores!” es el 15º libro que se edita, y junto a él la presentación de las obras de los niños y niñas del taller en el Museo de Arte Contemporáneo. Acerca del proceso de este trabajo, cuenta: “La muestra y el libro son algo así como el “Vólumen I” de un proyecto bastante ambicioso que tiene como objetivo trabajar con muchos artistas. Es un proyecto complejo y que lleva tiempo, porque no se trata de que los chicos copien obras. Lo que se busca es un abordaje desde distintos aspectos, la técnica, la historia, la biografía, el estilo, y a partir de ahí la creación personal de los niños”.
“Tomó mucho tiempo recolectar material suficiente y adecuarlo para que sea informativo y a su vez resulte interesante. Para motivarlos recurrimos a materiales bajados de Internet, películas, imágenes... y en este proyecto también se incluyó a las familias, que se sumaron de diferentes maneras aportando al proceso que fue como un rompecabezas, que se armó y desarmó muchas veces hasta que finalmente quedó terminado”.
Después de más de 20 años compartiendo con los chicos, Silvia habla del valor que tiene para ella, tiene la mirada de los niños: “Fundamentalmente no tiene el prejuicio del adulto, es una mirada totalmente desprejuiciada, ellos son más libres y en este camino de “hacerse civilizados” se van encasillando, se estructuran. Fomentar la creatividad y la mirada divergente, creo que es la tarea fundamental de los talleres de arte.
Se pueden aprender técnicas para tocar un instrumento, por ejemplo, o adquirir destrezas, disciplinas, pero para trabajar con los niños, creo que es fundamental promover su creatividad. Yo enseño técnicas, les presento materiales, pero los chicos después van inventando formas nuevas de usarlos y eso es lo divertido, de lo que aprendo. El chico no es un recipiente vacío que uno va llenando con conocimientos desde arriba, en los talleres aprendemos juntos”.
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