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Información General Domingo 31 de Marzo de 2013

"La ambición desmedida nos despelleja y mata"

Expresó el administrador diocesano Gustavo Montini en la homilía de anoche en la Catedral San Rafael.

Emilio Grande (h.)

Por Emilio Grande (h.)

"Hemos llegado a la noche santa, la más esperada a la vigilia pascual con todos los signos que la enriquecen y la hacen especial. Hemos realizado con Cristo su camino de pasión y muerte. Experimentamos el asombro y la perplejidad ante los caminos del Señor. Jesús no está en el sepulcro, sólo quedan las palabras del ángel llamándonos a la confianza, al que buscan entre los muertos está vivo".

Así expresó el administrador diocesano Gustavo Montini en la homilía de anoche durante la vigilia pascual en la Catedral San Rafael ante un buen marco de público.

Y agregó: "Nuestro camino pascual estuvo marcado por dos hechos en los que nos vimos envueltos y Dios y su providencia nos hizo vivir. Uno de ellos lo que ha significado la ausencia de monseñor Franzini llamado por Dios a una nueva partida y misión como arzobispo de Mendoza. Nos coloca en un tiempo y en un estado de transición de espera de un nuevo pastor".

"El otro hecho -continuó- se trata de al renuncia de Benedicto XVI y la elección del nuevo pontífice el papa Francisco. Han traído al mundo creyente y el no creyente una llamativa renovación y una gran movilización. Estuvimos frente a un inmenso regalo o ante una Pascua anticipada. La renuncia del hoy Papa emérito ha permitido vivir en nuestra carne eclesial lo que Jesús ha sufrido en su cuerpo humano, que con silencio y señorío vivió cuando fue mal interpretado, difamado, calumniado y burlado".

Más adelante, el ex vicario diocesano dijo que "la sorpresa y la alegría nacidas a partir de la elección de Francisco nos hablan de Dios y de su acción eficaz en la Iglesia. La sorpresa tiene que ver con lo no esperado, fuera del pronóstico, que produce gozo y llena el corazón de esperanza, que acorta las distancias frente a toda diferencia. Esto mismo ha provocado entre las mujeres y los apóstoles golpeados por la pasión y la muerte de su Señor".

En otra parte, sostuvo que "no deberíamos ser los mismos después de esta pascua, la reforma de la Iglesia no depende sólo de Francisco sino de la vida cada vez más evangélica de todos los componemos la Iglesia. Lo vivido nos ha recordado que nunca debemos dejarnos ganar por la ambición. La ambición desmedida siempre ocasiona pasión y lleva a la muerte, nos despelleja y nos mata. Debemos pasar la ambición por el Evangelio y hacer del servicio nuestra única ambición".

Finalmente, Montini señaló que "servir donde sea y como sea para el bien de todos. Debemos intentar con la ayuda de Jesús y provocados por este año especial a vivir una vida más coherente con nuestra fe, vivir lo que creemos y como resucitados, significa volver a la simplicidad del Evangelio como lo hizo San Francisco de Asís. Lo simple no sólo hace evangélico y ennoblece al hombre sino que hace bien". 

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