Por Amado Raspo
Es considerado como uno de los políticos más inteligentes, original y progresista del régimen conservador liberal.
Compartía el programa liberal de Alberdi, pero entendía que se lo debía completar con las propuestas educativas de Sarmiento. Si para Alberdi la consigna era "gobernar es poblar", para González, retomando al sanjuanino, la consigna era "educar al soberano"; es decir abrir escuelas, capacitar en diferentes niveles a la población para que participe en el espacio público.
En definitiva lo que propuso Joaquín V. González, es un modelo educativo que integre, claro está, las escuelas primarias, los colegios secundarios y la universidad para las clases dirigentes.
Para González, el progreso es siempre una consecuencia del orden, y el orden se asegura capacitando a las élites encargadas de promover las reformas necesarias para hacer efectivos los ideales del progreso.
No creía que la verdad estuviera en Europa, fue uno de los pocos políticos que no viajó al Viejo Mundo, renunciando a ese ritual de todo político de entonces de pasar largas temporadas en París o Londres.
Prefería, cada vez que sus obligaciones se lo permitían viajar a La Rioja a descansar en la quinta rodeada de árboles frutales, pájaros y flores. Fue el político que expresó la versión más avanzada del liberalismo social en su tiempo. Atahualpa Yupanqui, lo reivindica en uno de sus poemas como "hombre que amaba las cosas antiguas, las grandes verdades antiguas".
Propuso "leyes del trabajo" que fueron un adelanto entre las disputas "patrones y obreros"; una legislación laboral que reconozca los derechos de los trabajadores pero también sus deberes.
José Ingenieros dirá a sus camaradas socialistas que votaron en contra: "Recién dentro de cuarenta o cincuenta años podremos aprobar una legislación obrera que ahora estamos rechazando". La profecía de Ingenieros fue exacta, pero la clarividencia de González fue sublime.
Falleció el 21 de diciembre de 1923, en la ciudad de Buenos Aires.
Extractado de diario El Litoral de Santa Fe del 16/12/2009, artículo suscripto por Rogelio Alaniz.
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