Por Alicia Riberi
No sé si a ustedes les pasa lo mismo que a mí, pero me da la sensación que tanto en la ciudad como en la Nación cuando hablamos de inseguridad nos ignoran, es como si habláramos en sintonías distintas. Es cuando yo me pregunto, ¿es normal que en Rafaela, vivamos con miedo, tengamos miedo de salir o de dejar salir a nuestros hijos, nietos? No! no es normal. No es normal salir con la cartera atada y que te tiren de una bici o de una moto para sacártela, aún a riesgo de que una persona se mate. No es normal que no sólo de noche tengamos que tener precaución porque ni a la 10 ni a las 11 ni las 15, estás seguro. No es normal que uno vaya a caminar a la ciclovía y un grupo reducido de inadaptados den vuelta los tachos de basura y la tiren por el césped bien cortado o que rompan la iluminación y nos digan que no van a ponerla más, porque las rompen y son caras, pues queridos míos, cuiden que esto no pase porque la mayoría de los que caminamos por cualquier parte de la ciudad somos gente de trabajo y lo que tenemos lo pagamos con el sudor de la frente y pagamos los impuestos para que nos cuiden los que asumieron la responsabilidad. No es normal que en pleno centro de la ciudad, frente al Club Atlético tengamos que poner farolas y pagar el gasto del consumo para que al menos haya un poco de luz, cuando pagamos para tener iluminación, en un lugar donde una cancha de fútbol nos tapa la luz del sol de día y de noche se torna una cuadra totalmente insegura. No es normal que no se pueda venir tarde de una fiesta o reunión con auto, porque entrarlo es un riesgo. No es normal que todo esto le pase a la gente común, nunca vi que le suceda alguna de estas cosas a la gente en cargos de poder político.
La gran responsabilidad de velar por la gente de esta ciudad, de quién entra, qué hace, dónde va, es de los que la asumieron el poder, sabiendo los tiempos que vivimos y conociendo perfectamente cuáles eran sus funciones, pues sólo tienen que asumirlas.
Yo, como todo habitante de esta ciudad y el resto de las ciudades queremos vivir en paz, si bien cuidamos a nuestros hijos y nietos y los educamos, no los preparamos para que un día cualquiera un demente les arrebate la vida y las ilusiones o para que le den un susto que no se olvidarán en su vida.
A Rafaela la llamaban el Oasis y es la Perla del Oeste. No debemos permitir que deje de serlo. Dios todo lo ve, lo que se muestra y lo que no, lo que se hace y lo que no y el gran consuelo que nos queda es que de la justicia divina nadie puede escapar y así como se habla de los delincuentes, el pecado de omisión también existe y no sé, si no es peor. No nos lavemos las manos, debemos cuidarnos entre todos y hoy somos muchísimos los que pensamos así y estamos juntos.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.