Por Redacción
"Historias que hacen bien" se titula un libro escrito por Daniel Colombo. Una de ellas es ya clásica y tiene diferentes versiones. Esta es la de Colombo:
"Un científico preocupado por los problemas del mundo solía encerrarse durante días en su laboratorio con el propósito de encontrarles una solución.
Cierta vez, su hijo de siete años invadió su santuario decidido a ayudarlo. El científico, nervioso por la interrupción, intentó que el niño se fuera a jugar a otro sitio.
Como se dio cuenta de que eso era imposible, procuró darle algo para distraer su atención. Tomó un planisferio de una revista, recortó el mapa en pedazos, y se lo entregó junto con un rollo de cinta adhesiva.
-Te gustan los rompecabezas ¿verdad? Pues voy a darte el mundo en pedacitos para que intentes unirlos.
Calculó que al niño le llevaría días reconstruirlo, pero horas después oyó que le decía:
- Papá, ya terminé.
Al principio el científico no dio crédito a sus palabras. Era imposible que hubiera podido recomponer un mapa que jamás había visto. Pero para su sorpresa todos los recortes habían sido colocados en el sitio correcto.
-Tú no sabés cómo es el mundo. ¿Cómo lo conseguiste?
El niño le respondió:
-Cuando quitaste el papel de la revista para recortarla, vi que del otro lado había una figura de hombre. Cuando me diste el mundo para ordenarlo, yo lo intenté... pero no lo conseguí. Entonces, me acordé del hombre, di la vuelta a los recortes y empecé a ordenar la figura del hombre, que sí sé cómo es. Cuando conseguí rehacer al hombre, di vuelta la hoja, y me di cuenta de que habiá ordenado al mundo".
Todo es cuestión de hombres. De los seres humanos depende que cada uno, cada familia, cada grupo, cada sociedad, cada país funcione bien, regular o mal.
Debemos entenderlo. Y si apuntamos con el dedo índice a los demás como responsables de lo que no funciona, debemos mirar esa mano: veremos que tres de los dedos están apuntando hacia uno mismo.
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