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Información General Sábado 26 de Marzo de 2011

Historia del H. Simeón

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Redacción

Por Redacción

(Colaboración Zuni Bravo y Arnaldo Racchela). - A mediados del año 2007, durante una reunión de la Asociación Civil "Vistiéndonos de Sol" -formada en el año 2006 y con personería jurídica otorgada el 13 de octubre de ese mismo año, día en que recordamos la última aparición de Fátima y signo mariano muy importante para todos nosotros-, el padre Alcides Suppo trajo la inquietud sobre un artículo aparecido ese día en el Diario LA OPINION, referido a la situación que se presentaba en el Hogar ubicado sobre calle Abele 55, donde se daba alojamiento y atención a hombres solos en situación de calle y que estaba necesitando la atención y el compromiso de todos nosotros para continuar esa obra de amor a nuestro prójimo, tal como nos lo pide el Evangelio.

Es así como la Asociación se acercó a la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Rafaela -a cargo en ese momento de Rosario Cristiani- estableciendo los contactos y concretando las formas legales necesarias para hacerse cargo del "Hogar Simeón". A partir de entonces -septiembre de 2007-, la Asociación civil "Vistiéndonos de Sol" tiene un contrato de comodato por el inmueble y se hizo cargo de las personas que en ese momento vivían allí, cinco en total.

Cabe destacar que desde el primer momento en que presentamos nuestro proyecto de trabajo para hacernos cargo del Hogar, contamos con la total colaboración de la Secretaría de Desarrollo municipal y las distintas personas que la forman: secretarias, asistentes sociales y personal que allí se desempeña, como así también el Instituto Municipal de la Vivienda, el concejal (Luis) Castellano, el intendente Omar Perotti, y la Comisión Municipal de Entidades de Bien Público de la que formamos parte a partir del año 2009.

Desde nuestro inicio la cantidad de personas fue variando (llegamos a tener quince personas) y actualmente viven en el hogar 11 hombres, que cuentan entre 40 y 70 años, con distintas problemáticas personales y de salud.

En el hogar se les brinda un espacio donde pueden descansar, recibir las comidas necesarias y las condiciones de higiene que cualquier ser humano necesita en su vida cotidiana. Pero nuestra misión esencialmente es brindar contención afectiva a esos hombres para paliar un poco el olvido y la soledad que los fue llevando a quedar relegados de sus familias y excluidos de la sociedad por sus conductas desacertadas. En otras palabras, es llevar el Jesús que vive en nosotros al encuentro del hermano que está caído y necesitado al borde del camino.

A raíz de dos acontecimientos muy tristes para todos nosotros, como fueron ver enfermos de gravedad a dos de ellos y no contar con un lugar donde fueran recibidos y atendidos no sólo sanitariamente sino brindándole todo el amor y la comprensión que requiere la atención de los enfermos en su fase terminal, es que hemos emprendido una serie de arreglos edilicios y la refuncionalización del inmueble para poder brindar un mejor servicio, aumentar la capacidad de recepción a futuro y sobre todo acondicionar y equipar un espacio para poder atender debidamente a los enfermos terminales sin recursos económicos.

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