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Información General Miércoles 9 de Marzo de 2011

Hábitos alimentarios en escuelas

La ley 26.396 sostiene que los kioscos de los establecimientos escolares deben ofrecer a los chicos productos saludables y variados con el objetivo de promover hábitos alimentarios sanos desde los recreos. Pero ¿cuánto se cumple esta reglamentación en Rafaela? La base del cambio está en la educación.

María Florencia Forni

Por María Florencia Forni

Si la educación alimentaria figurara en la libreta de calificaciones muchos se llevarían la materia a marzo. ¿Por qué es importante que los chicos adquieran hábitos alimentarios saludables? Lo que comen los chicos en los recreos de las escuelas no suele incluir alimentos sanos (ricos en vitaminas, fibras, proteínas, sin exceso de grasas saturadas o azúcares o carbohidratos). Pero más allá de los conocimientos específicos sobre nutrición, de lo que se trata es de cambiar ciertos hábitos y adquirir conciencia: porque la base del cambio está la educación.

La ley 26.396, que declara de interés nacional la prevención y control de trastornos alimentarios, reglamentada hace ya dos años, sostiene que los kioscos y demás medios de expendio de alimentos en los establecimientos escolares deben ofrecer productos saludables y variados. El objetivo es que los chicos tengan a su disposición menos “comida chatarra” para así promover hábitos alimentarios sanos desde los recreos. Sin embargo: ¿cuánto se cumple esta reglamentación?

El tipo de alimentación de los niños y adolescentes es el reflejo de los hábitos de sus familias, de lo que consumen en las casas. Por eso, para mejorarla es necesario revertir algunas costumbres y concientizar a los padres. La educación entonces cumple un rol fundamental en la promoción de la salud, teniendo en cuenta además que “si no se acompaña en la práctica por hábitos saludables, de muy poco sirve la teoría” (www.acciondigital.com.ar).

Los especialistas señalan que parte de la solución pasa por la formación que reciben los chicos en sus casas. Gerardo Iriarte, responsable del Programa Salud Activa en las Escuelas de la Dirección de Medicina Preventiva de la provincia de Buenos Aires, admite que “resulta difícil imponer el kiosco saludable. Si en el recreo no encuentran la golosina, la compran en la esquina. Por eso, la clave está en la educación”.

La gran meta es que los chicos logren la adopción temprana de hábitos saludables, que se consolidarán en su vida adulta. “La escuela, como institución básica y de referencia para la comunidad, es el espacio privilegiado para alcanzarla. Una educación para una vida saludable se basa en dos perspectivas: preventiva, capacitando para evitar situaciones de riesgo, y otra que tiende a evitar sus posibles consecuencias”.


EJEMPLO EN RAFAELA

Un recorrido por los kioscos de las escuelas de Rafaela revelaría que muchos no cumplen con la mencionada reglamentación: dado que en sus estantes no se ven ni barra de cereales ni productos sin azúcar ni yogures. Sin embargo, es posible encontrar ejemplos que sí respetan la normativa, experiencias para ser imitadas.

En el Colegio “Nuestra Señora de la Misericordia” se está implementando en las salas de Nivel Inicial un Proyecto de Alimentación Saludable, para el cual el equipo docente y directivo recibió el asesoramiento profesional de una nutricionista.

Silvina Baldovino, directora de los Niveles Inicial y Primario de ese establecimiento, explicó a LA OPINION: “Luego de aclarar dudas, decidimos diversificar las colaciones diarias de los chicos; y en lugar de darles sólo masitas, dulces y saladas, empezamos a servirles cereales (en distintas formas y presentaciones), frutas (variadas y de estación), lácteos (yogures, postres, flanes) y algo de panificación (masitas, ciertos alfajores, torta una vez por mes)”.

Concientes de que los hábitos familiares influyen directamente en la alimentación de los hijos, el equipo organizó una charla informativa para que la nutricionista informe y eduque a los padres, eliminando ciertos temores que existen en cuanto a algunos alimentos. También se desarrollaron proyectos pedagógicos en las salas.

Asimismo, se formaron comisiones de madres que colaboran comprando alimentos, pelando frutas en la escuela si es necesario, haciendo notitas, siempre con el acompañamiento del equipo docente.

Respecto al surtido de productos del kiosco donde compran los alumnos de Nivel Primario, a partir de este año se intentará dar continuidad al Proyecto de Alimentación Saludable incorporando alimentos variados. La directora, conciente del esfuerzo que requiere cambiar ciertos hábitos y del rol de la educación al respecto, concluye: “El cambio será progresivo y a través de la difusión se intentará concientizar al resto de los alumnos sobre la importancia de la alimentación sana”.

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