Por Redacción
"La primera reflexión que me viene el haber cumplimentado con el sueño de mi querida «vieja» que me insistió hasta el último día de «no te olvides de escribir tus memorias", expresa Walter Dante Guzmán quien publicó su primer libro de autobiografía titulada "El pato" (historias de un loco lindo).
Sobre el título de la obra impresa en los talleres gráficos de LA OPINION, el autor dice que "el mote me lo puso un tío muy querido de nombre Edmundo, más conocido en el ambiente futbolístico de los años 30 al 40 como «comadreja», buen marcador de punta".
Nació en San Cristóbal en 1934, siendo sus padres Ovidio y Wanda Vola (fallecidos), tres hermanos: Mabel, Graciela (fallecida) y Daniel. Tiene dos hijas Graciela y Sandra y cuatro nietos: Juan Sebastián, Juan Pablo, Flavio Jeremías y Ayelén Larisa.
Admite que "no estará muy bien estructurado ni con un léxico muy catedrático o infiriendo la sintaxis en algunos párrafos, pero de lo que estoy seguro es que he tratado de reflejar una gran parte de una azarosa vida, plagada de vicisitudes gratas y de las otras, creo que bien polifacética debido al carácter de mi personalidad inquieta e insatisfecha, siempre en pos de algo nuevo".
Y agrega: "de lo que estoy seguro es de la veracidad de los hechos y sus consecuencias, agradeciendo a Dios mi increíble memoria pretérita como así también que este humilde trabajo fue elaborado con el corazón".
Ferroviario durante 28 años se retiró en el cargo de jefe de la División Técnica, haciéndolo luego como maestro de taller jefe sección oficina y profesor en la ENET Nº 1, Tambor de Tacuarí de San Cristóbal.
Deportista de ley, incursionó con éxito en el fútbol, básquetbol y bochas, siendo, al dejar la práctica activa, un reconocido y eficiente dirigente.
Aprovecha para agradecer a "mucha buena gente, a mi mejor amigo Hugo por el prólogo y mucho más, a mi maestro en periodismo deportivo Leonelo por el comentario final, a mi compaginadora Carina y al diario LA OPINION que sin tener relación de dependencia me permitió disfrutar de vivencias magistrales e inolvidables durante muchos años, representándolo con orgullo y profesionalidad en distintos ámbitos".
Tuvo siempre inclinación por las letras, creando algunos poemas y cuadernillos de educación técnica y proyección ferroviaria. Es rafaelino por adopción desde hace 24 años.
Retirado actualmente de "mis actividades sociológicas e institucionales por razones de índole familiar, sepan todos que pese a ello mis sentimientos y conocimientos estarán siempre al servicio del bien común, sin rencores ni segundas intenciones como algunos profesan".
Se imprimieron unas 250 copias y se puede adquirir en la librería El Saber y en el quiosco ubicado en la vereda del Quijote frente a la plaza 25 de Mayo.
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