Por Javier Alfonso
Con el marco de un bello crepúsculo pintando el cielo de colores, a partir de las 20:00 de ayer se realizó la misa de ordenación episcopal del presbítero de esta Diócesis, Lic. Gustavo Gabriel Zurbriggen (48), en un imponente tablado armado al aire libre frente a la Catedral para la ocasión. Así, Zurbriggen ya es ahora obispo coadjutor de la diócesis-prelatura de Deán Funes en la provincia de Córdoba.
Con la participación de más de una docena de obispos llegados desde todo el país, decenas de sacerdotes, diáconos, seminaristas y religiosas, y unas 1.500 personas que participaron sentadas y que seguían la ceremonia a través de dos pantallas gigantes, se pudo seguir -emotivamente- cada uno de los pasos del rito de ordenación.
Como se mencionara en la edición de ayer de este Diario, los obispos consagrantes fueron Mons. Carlos Franzini -obispo de Rafaela-, Mons. Aurelio José Kühn -obispo prelado de Deán Funes- y Mons. Hugo Santiago -obispo de Santo Tomé, Corrientes-. El resto de los mitrados invitados que participaron de la imposición de manos al padre Zurbriggen fueron los obispos de Cruz del Eje, de Azul, el auxiliar de Mendoza, de Paraná -también el emérito cardenal Karlic-, Mons. Arancedo de Santa Fe, el emérito de Salta, el arzobispo de Córdoba, el obispo de Río Cuarto, el de Venado Tuerto, y el de Añatuya.
LA ORDENACION
Entre los momentos más intensos que formaron parte del Rito de ordenación, se destaca la invocación cantada al Espíritu Santo inicial, y luego la lectura del mandato apostólico del Papa Benedicto XVI donde el Papa afirmó que "has sido designado por tus eximias dotes de carácter". Vino luego la profesión de Fe, el juramento de fidelidad a la Iglesia y la Homilía de Mons. Franzini.
El instante central fue el de la imposición de las manos por parte de los consagrantes y del resto de obispos en la cabeza del padre Gustavo, la imposición de los Evangelios -signo de la obediencia a Cristo- y la fórmula de consagración por parte de Franzini. Acto seguido se le entregó a Zurbriggen el Evangelio, el anillo, la mitra y el báculo -los signos del Buen Pastor-, con lo cual finalizó el rito siendo saludado por el Colegio Episcopal y los aplausos de la multitud reunida.
HOMILIA DE FRANZINI
Entre los numerosos conceptos del Obispo de Rafaela en su Homilía se destacan los que aquí reproducimos.
"Con mucha alegría estamos participando en esta Eucaristía en la que recibirá su ordenación episcopal nuestro hermano Gustavo Gabriel Zurbriggen. Como creyentes vivimos este acontecimiento como un nuevo don de Dios, que -fiel a su promesa- sigue regalando a la Iglesia pastores según su corazón.
"Se trata de un don de Dios para nuestra Iglesia diocesana que ha culminado la celebración de su Año Jubilar con el anuncio del episcopado del Padre Gustavo. Estupendo «broche de oro» de un año en el que hemos reconocido con inmensa gratitud el don de la fe recibido de nuestro mayores y transmitido a través de tantos hermanos y hermanas que a lo largo de estos cincuenta años han sido eslabones en la cadena de creyentes que nos liga a la fe de los Apóstoles.
"¡Qué gran regalo nos hace Dios al permitirnos ofrecer en este día a un hijo de esta diócesis para que vaya a servir a otra Iglesia hermana, siendo allí -como Sucesor de los Apóstoles- garante y promotor de la fe apostólica, signo e instrumento de comunión para que la Iglesia sea -también en Deán Funes- sacramento de la íntima unión entre Dios y los hombres y de los hombres entre sí!"(...).
"Desde su pobreza, nuestra diócesis entrega a uno de sus hijos confiada en la generosidad de Dios y con la firme convicción de que a los dones de Dios sólo se corresponde con creciente y generosa disponibilidad. El Padre Gustavo parte para servir y, con él, va algo de nosotros. ¡Bendito sea Dios!
"La ordenación episcopal es también un don para el Padre Gustavo. El ha querido vivir esta llamada en continuidad con el primer sígueme que resonó en sus oídos juveniles, cuando aceptó la invitación e ingresó al seminario"(...).
"Querido Padre Gustavo: ¡el Señor nunca pide sino lo que previamente ha dado! Esta certeza de nuestra fe ha de llenarte de serena confianza para responder con alegría y confianza a esta nueva y más específica llamada al seguimiento.
"Porque de esto se trata: el episcopado es una vocación, un llamado al servicio en el seguimiento de Jesús, el Pastor Bueno y Bello. Por tanto un llamado a morir con El, para vivir por El, con El y en El al servicio del pueblo que se nos ha encomendado. Como todo cristiano que vive seriamente, también el obispo encuentra en su camino cruces, contratiempos, incomprensiones y hasta persecución. Sin embargo la certeza de haber sido llamado por el Señor siempre nos devuelve la paz, la confianza y la audacia apostólica necesarias para vivir un ministerio fecundo y sereno"(...).
"Finalmente, queridos hermanos, permítanme que les comparta -casi a modo de confidencia- que la ordenación del Padre Gustavo es también para mí un don. Más allá de la cierta «pérdida» que significa su partida al no poder contar ya con su eficaz, leal y fecunda colaboración, me llena de gozo la seguridad del bien que podrá hacer en el nuevo servicio y lugar que la Iglesia le ha encomendado.
"Al mismo tiempo, por la ordenación episcopal el Padre Gustavo es incorporado al Colegio de los Obispos, lo que ahonda y especifica el vínculo de fraternidad que ya nos ligaba desde mi llegada a Rafaela. La fraternidad episcopal es un misterio grande que no puede entenderse con puras categorías humanas, que nunca alcanzan para explicar una realidad teologal que nos desborda. (...) Aunque el Obispo Gustavo reciba la misión de una singular ayuda y vinculación con el Obispo Aurelio en la Prelatura de Deán Funes, no es menos cierto que se integra al cuerpo episcopal y desde allí seguiremos compartiendo y sirviendo fraternalmente a toda la Iglesia, allí donde el Señor nos ha llamado.
"No encontraría palabras adecuadas para expresar mi gratitud y la de toda la diócesis por el rico ministerio del Padre Zurbriggen entre nosotros: la seriedad y la coherencia de su entrega; la solidez de su doctrina y la hondura de su espiritualidad; la lucidez de su mirada pastoral y la eficacia de su pastoreo; son sólo algunos aspectos que han manifestado un ministerio rico y fecundo, para gloria de Dios y para bien de su pueblo".
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