Por Redacción
Desde hace 8 años Gustavo Poggi se desempeña en la coordinación de los talleres del Teatro Lasserre. En el caso de "La más fuerte", el proyecto surgió “básicamente a partir de mis ganas de dirigir, primeramente convoqué a algunos alumnos del taller para un proyecto que finalmente quedó trunco, no pudimos hacerlo y entonces elegimos esta obra porque me interesaba participar de la Clínica de dirección teatral”. Hace dos años y con la convocatoria de reunir a algunos directores de teatro provocando la necesidad de generar una guía para un proyecto propio, la clínica dictada por Silvio Lang y Luciano del Prato, había inaugurado la inspiración de varios directores, entre ellos Santiago Allasia, Gustavo Poggi, Juan Carlos Ceja y Matías Aimino. De esta manera y a la luz de sus requerimientos fueron convocadas las tres actrices; María Laura Bañón, Sonia Ibarra y María Victoria Williner para hacer “La más fuerte” de Strindberg.
El proceso creativo surgió a partir de la propuesta del texto, explicó Gustavo, “esta obra se trabajó íntegramente en la clínica, bajo la supervisión de los docentes que venían a coordinarla y a partir de sugerencias de ellos, fuimos encontrándole otros matices al texto”. De esta manera y a medida que se producían los encuentros comenzaron a “pasar cosas interesantes” argumentó el director, en una obra que muestra un enfrentamiento entre dos mujeres que por cierto son actrices y además referencian el teatro como metalenguaje. Al caracterizar "La más fuerte", apuntó “se pueden ver elementos caracterizados con el enfrentamiento y lo teatral de esa disputa”. Haber transitado el espacio de la clínica no sólo colaboró hacia el proyecto en su interior, sino que además proporcionó elementos importantes que fueron de gran interés para el desarrollo y construcción de los personajes y para la formación del director. El modo de funcionamiento de la clínica se fue dando mediante la presentación de ensayos que convocaban a la totalidad del elenco, después dentro del grupo se conversaba y analizaban cuestiones inherentes a la puesta en escena y sus devoluciones.
UN PRESENTE CONCURRIDO
Haciendo un recorrido breve por su trayectoria, vale advertir que anteriormente se inició en la dirección con el espectáculo “Silvit, rompió bolsa” que contaba con la actuación de Silvit Yori. “Ese había sido mi primer vínculo con la dirección dentro de un proyecto de dirección teatral”, mencionó, sin embargo y “ahora desde que me encuentro a cargo del taller todos los años dirijo porque estoy a cargo de las obras que presenta mi taller”. Teniendo en cuenta este camino que primeramente se había iniciado desde la actuación, Gustavo admite que cada vez se siente mejor en el rol de director “fue una buena experiencia, grata para mí, de alguna manera me estimuló para seguir con otras experiencias de dirección”.
Actualmente con "La íntima" integrada por actores del taller, están comenzando a perfilar un nuevo proyecto, que surge de Otelo de Shakespeare. “La idea es tomar algunas de las cosas que nos interesan de la obra vinculada al tema de los celos preferentemente y utilizarla como punto de partida”. Estará integrada por un elenco de cuatro personas y se suma Santiago Allasia desde la dramaturgia. Además está convocado por Diego Ferrero para actuar en "Los opas" con texto de Daniel Dalmaroni, junto a Iván Tritten, Marisa Gutierrez y María Elena Monrroy. Actualmente dicta un taller de teatro en la academia de Sonia Wilson para el grupo Sobredanza.
LA MAS FUERTE
La intima, Pequeña compañía de Teatro del Centro Ciudad de Rafaela, se animó a una obra de fuertes connotaciones, con "La más fuerte" de Strindberg, protagonizada por María Laura Bañón, Sonia Ibarra y María Victoria Williner. Bajo la dirección de Gustavo Poggi pusieron en escena este mes la obra de uno de los dramaturgos suecos más importantes, renovadores y precursores del teatro de la crueldad y el absurdo. La actualidad que revive la puesta se encuentra detalladamente creada por una escenografía acorde que reubica a los espectadores en lo alto del gran escenario mayor para observar con precisión los vericuetos de la escena. La localización espacial situada, definida y repetidamente marcada, será la plataforma en la que las actrices se correrán, perseguirán y detendrán para volver a comenzar una vez más el juego de simulaciones. La representación condiciona las conductas, plagadas de fuertes intervenciones en el correcto uso de una dualidad simultánea dos actrices actualizan sus emociones a partir de los hechos sucedidos, un hombre ausente establece la tensión y origina las causas que motiva corrimientos y corridas, detenciones apresuradas y miradas intimidantes. La magistral dramaturgia de Strindberg deja admirarse en la puesta mediante la apertura de un interesante trinomio que confirma el juego, la vida o la representación, la más fuerte permanece callada, ensimismada, contraída, logrando así desmitificar las clasificaciones absolutas y definitivas. O sino al menos cuestionarlas.
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