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Información General Domingo 23 de Septiembre de 2012

Gustavo Courbert

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Ezio Ricci

Por Ezio Ricci

Al temperamento lírico y delicado de Corot se opone el violento y agresivo de Gustavo Courbert , que hizo de la realidad y la vida cotidiana su directo campo de la investigación. Hijo de hacendados y orgulloso de su origen campesino, Courbet es una personalidad compleja y contradictoria, proclive a la polémica y a la rebeldía. Envuelto en la agitación política de su época, atraviesa momentos duros y particularmente difíciles, que terminan con la cárcel y la muerte en el destierro . En su teoría sobre la pintura está presente el reflejo de sus ideas políticas y de su violencia polémica; sostiene, en efecto, un realismo programático, con un fondo social, entendido como la protesta de los pobres y los explotados contra la justicia de las clases superiores. Pero afortunadamente para el arte, cuando la teoría sede el puesto a la creación y Courbert tiene en la mano los pinceles, desaparece todo presupuesto ideológico y la violencia oratoria se traduce en términos puramente pictóricos de valor expresivo. Los primeros cuadros de Courbet provocan el escándalo de la gente conservadora, como por ejemplo: Sobremesa en Ornans y los picapedreros. En efecto el artista ha osado tratar, en desmedro de los nobles temas históricos y alegóricos, escena de la vida humilde y campesina, que revelan claramente su predicción por una pintura antiburguesa, anticonvencional, inspirada libre y directamente en la vida moderna. Y entre las discusiones y las polémicas continúa con su actividad, realizando esas admirables obras maestras que son El Taller y un Entierro en Ornans. Es inútil buscar en ellas las ideas revolucionarias y socialistas que Courbet profesaba. Lo que impresiona, en cambio, es la humanidad profunda que se desprende de los personajes, la riqueza y la fuerza de los sentimientos que se agitan en ellos, la intensidad expresiva y el significado universal de ese mundo de los humildes, investigando siempre con tanta pasión; y, además los valores puramente pictóricos; la belleza de la materia densa y resplandeciente, el vigor de la pincelada ágil y robusta a la vez, las tonalidades cálidas de los colores, armonizados sobre un fondo oscuro, y la maestría de los contrastes de luces y sombras, que determinaron ritmos insólitos, pleno de fuerza contenida. La gran pintura Holandesa del siglo XVII y el arte de Velásquez parecen revivir en las obras de Courbet con toda su fuerza y su evidencia realista. Las figuras se apretujan en primer plano y el pintor busca comunicarles su extraordinaria carga vital. La misma vibrante riqueza de materia pictórica se encuentra en los bellísimos paisajes y naturaleza muertas de Courbet, de tal manera que en cualquiera de los temas que eligiera el gran artista Francés, se reconoce siempre en sus telas un fragmento de esa realidad que fue su único y verdadero objeto de todo su interés y de todo su amor.

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