Por Redacción
Por Sofía Nicolini. - Haciendo referencia a la colecta de Cáritas, constituye además de una posibilidad, una motivación. Una motivación a los valores humanos.
Todos somos testigos de una sociedad donde las desigualdades limitan las posibilidades de las personas. La brecha entre ricos y pobres es cada vez más grande, y la exclusión de ciertos grupos sociales refleja el egoísmo y la discriminación siempre vigentes.
Es tiempo de conversión, de tomar conciencia y descubrir que la indiferencia y los intereses personales nunca nos permitirán crecer como personas. Las ambiciones por el dinero deben convertirse en ambiciones de justicia, solidaridad y paz.
Este llamado es una invitación a dejar de lado el egocentrismo e interesarnos por la realidad de los otros. Una realidad que muchas veces no queremos ver, porque pensamos que no estamos involucrados o que no son "nuestros asuntos".
Pero el punto es que además de formar parte de la comunidad, somos sus constructores, mediante nuestras acciones día a día. Y para lograr armonía y bienestar se empieza desde lo personal, con pequeños gestos que contribuyan al bien común.
La autora es alumna de 5to. año del Colegio Misericordia, modalidad "Humanidades y Ciencias Sociales", y pasante en LA OPINION.
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