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Información General Lunes 15 de Agosto de 2011

Federico, su soledad y sus flores

“Carne sola, o Doña Rosita, el soltero” por el grupo “Carne de crítica” no es una reposición del drama de Federico García Lorca, aunque indirectamente habla del autor y con humor retoma su lenguaje. El lenguaje de la poesía, ese que nos permite reírnos de la soledad y hablar de política un día electoral.

María Florencia Forni

Por María Florencia Forni

El sábado último a las 23 horas comenzó una nueva edición del ciclo de Café Concert, que desde hace quince años organiza el Centro Cultural La Máscara. Noches de magia, brillo y por qué no, encantamiento; noches de humor, para reírnos junto al otro y principalmente de nosotros mismos.

Porque cuando la vida social se parece demasiado al teatro (las personas reales a personajes inventados y sus discursos, suenan  a puro cuento), cuando nos sentimos rodeados de mentiras y verdades disfrazadas, bienvenidos el humor y el lenguaje del Café Concert. Los protagonistas de este sábado afirmaban a LA OPINION antes de su presentación: “el humor nos permite decir cosas que de otro modo sería doloroso. El humor para nosotros es «exorcizante»”.

La primera noche del ciclo llegó a Rafaela el grupo “Carne de crítica” con su espectáculo “Carne sola, o Doña Rosita, el soltero”. Desde el título, la obra remite al famoso texto escrito por Federico García Lorca en 1935, el cual, según el dramaturgo y poeta español “no es más que la representación de la vida mansa por fuera y requemada por dentro de una muchacha que, poco a poco, va convirtiéndose en esa cosa grotesca y conmovedora que es una solterona en España”.

Pero la puesta escénica del grupo porteño, dirigida por Carlo Argento e interpretada por Claudio Pazos y Francisco Pesquieras, no supone la representación de aquel drama sino quizás una parodia de nosotros mismos. Porque frente a los espectadores reales (sentados en típicas mesitas de café, que caracterizan este ciclo) los artistas montaron otra sala de teatro donde fueron desfilando personajes ficticios que asistían a una función de “Doña Rosita, la soltera”.

Dos mujeres con ansias de hacer amistad, un hijo con su padre enfermizo, dos maestras con un solo alumno; una pareja de novios con diferencias irreconciliables, dos ancianas paquetas que organizan un pesebre viviente, los padres del actor, una actriz vieja y decadente, un fan y el acomodador del teatro. Si algo tienen común entre ellos, y ellos y nosotros, es que todos estamos atravesados por la soledad.

Me detengo en un momento de la obra: mientras hablan y hablan entre sí, las dos maestras se interrumpen: “¿Qué le pasa, alumno Federico?”; bla bla bla, ¿Qué le pasa alumno Federico? Parece que Federico es uno de esos alumnos inquietos y molestos. “Federico es como un koala, una especie en extinción”, afirma una. “No, Federico se parece a los dinosaurios, desaparecidos”, corrige la otra.


MANSA POR FUERA,

OSCURA POR DENTRO

Todos los personajes sienten: dudan y aseguran, desconfían y asienten, aman y desaman. Y si de algo no podemos dudar es que la soledad, como el amor y los sentimientos más genuinos, nos atraviesa a todos: ricos, pobres, rubios, morochos, peronistas, radicales, judíos, católicos. A veces de manera más intensa, otras, de manera más sutil.

Quizás por eso la soledad ha sido la musa inspiradora de poetas (como Federico), de pintores, músicos, actores, de la gente. ¿Quién no ha pronunciado algo alguna vez acerca de la soledad? Con palabras rebuscadas o palabras simples, apelando a las metáforas o siendo literales, o incluso viscerales porque la soledad la sentimos de ese modo. La sentimos adentro, la sentimos en el cuerpo, la sentimos en la Carne.


RAMO DE ROSAS

Detrás de las sillas que simulaban una sala de teatro donde desfilaban los personajes, había como escenografía un gran cuadro de un ramo de rosas. Sólo rosas, de un intenso color rojo.

14 de agosto de 2011. Pasada la medianoche en Argentina vivíamos un día electoral.

A la obra “Doña Rosita la soltera” se la conoce como “El lenguaje de las flores”, que para mí sería el lenguaje de la retórica: plagado de metáforas, comparaciones, metonimias, los recursos literarios no deforman la realidad sino que se acercan a ella de otro modo, uno más sensible e incluso más real.


¿QUE LE PASA,

ALUMNO FEDERICO?

¿Quién sería ese alumno que mencionan las maestras? Quienes recorremos las aulas podemos suponer que pibes como Federico quizás están un poco en extinción, pero mientras exista la humanidad existirán los sueños, la soledad y el amor.

Querido poeta: aunque tu sueño de libertad sea un sueño eterno, el arte con sus metáforas y comparaciones, con su lenguaje de flores, nos seguirá permitiendo decir eso que de otro modo sería doloroso o cruel (o prohibido dirías vos, por siempre Federico).


FICHA TECNICO

ARTISTICA

Autoría: Carlo Argento, Claudio Pazos, Francisco Pesqueira. Actúan: Claudio Pazos, Francisco Pesqueira. Coros: Mariela Passeri. Voz en off: Norma Pons.

Escenografía: Jorge Lopez. Pelucas: Myriam Manelli. Diseño de vestuario: Mercedes Uria. Diseño de luces: Carlo Argento. Música original: Sergio Vainikoff. Fotografía: Christian Inglize. Dirección: Carlo Argento.

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