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Información General Lunes 11 de Abril de 2011

Falleció Sidney Lumet, cineasta de la moral

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Redacción

Por Redacción

El cine perdió el sábado a uno de sus gigantes con la desaparición de Sidney Lumet. El director se apagó en su casa de Manhattan, a los 86 años, víctima de un linfoma. Lumet deja un legado cinematográfico incomparable, una obra nominada pero nunca recompensada con un Oscar (excepto un honorífico en 2005), una intensa visión moral que ilustran largometrajes como Doce hombres sin piedad, Sérpico, Veredicto Final y, por supuesto, Network, la mejor película sobre televisión que jamás se haya rodado.

"Aunque la meta de todas las películas es entretener, el tipo de filme en el que creo, va un paso más allá: obliga al espectador a examinar una u otra faceta de su propia conciencia. Estimula el pensamiento y hace fluir la creatividad", dijo Lumet. En su libro Making Movies, publicado en 1995, describía su forma de ver el cine. "El buen estilo es un estilo que no se ve. Es un estilo que se siente". "El cine en el que creo estimula el pensamiento", dijo el cineasta


SU LUGAR

Lumet fue un director esencialmente neoyorquino. Nueva York "es otro personaje", explicaba Lumet, "da el tono a las escenas". La ciudad fue protagonista de muchos de sus largometrajes: en la corrupción policial del caso de Frank Sérpico; en el desierto urbano de Harlem de la tienda de El prestamista; en la cuidadosa jerarquía y despiadadas ambiciones de los responsables televisivos de Network; en el asalto de Al Pacino a un banco de Brooklyn, en Tarde de perros, para pagar la operación de cambio de sexo del siempre atormentado y prematuramente desaparecido John Cazale. Incluso en la fracasada fantasía musical de The Wizz.

El director fue nominado cinco veces al Oscar pero nunca lo consiguió, algo que, reconocía a The New York Times en la necrológica que el diario preparó en 2007, siempre le había dolido: "Quería uno, maldita sea, sentía que lo merecía".

Sidney Lumet nació en Filadelfia el 25 de junio de 1924, en el seno de una familia judía tradicional y artística que se trasladó a Nueva York cuando era pequeño. Su madre, Eugenia Wermus, era bailarina; su padre, el actor de origen polaco Baruch Lumet, no esperó mucho para llevarlo al escenario del Yiddish Art Theater donde Lumet hizo su primera aparición con 4 años. A los 10, en 1935, ya actuaba en Broadway, una incipiente carrera que la guerra interrumpió.

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