Por Emilio Grande (h.)
Debido a que en las últimas semanas se presentaron casos de niños con picaduras como informó ayer la Dirección de Promoción y Prevención de la Salud (ver aparte), voy a compartir una mala experiencia que vivimos con mi familia en la madrugada del martes 15 de noviembre último. Mi hijo Juan Manuel de 6 años se despertó llorando diciendo que le había picado un "mosquito", cuando se bajó de la cama había un alacrán vivo sobre las sábanas. Enseguida lo llevamos a un servicio de emergencias, seguidamente fuimos al Hospital donde le colocaron suero, calmantes y oxígeno.
A la hora fue derivado a la Clínica de Niños porque teníamos obra social, lo fue a ver su médico de cabecera Dr. Juan Carignano, pero como no había terapia fue derivado al Hospital Alassia de Santa Fe, donde fue muy bien atendido, le colocaron antídoto, calmantes, hicieron análisis de sangre y esperaron su evolución que con el paso del día fue favorable y le dieron el alta.
En las últimas horas consulté al director del Hospital Roberto Vitaloni, quien reconoció la falta de una atención especial como la mencionada, pero que debido a los pocos casos no se justifica realizar una inversión en salud infantil -al igual que para instalar un centro de radioterapia- y entonces se deriva a un centro de mayor complejidad. En el efector público hay ampollas disponibles para atacar al veneno.
A decir verdad, Rafaela no es más un pueblo, tiene unos 100.000 habitantes, siendo una materia pendiente realizar inversiones pública y privada en salud infantil y radioterapia. ¿Tiene conciencia la dirigencia política local que no somos la “ciudad modelo” como dice la Presidenta?
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