Por Antonio Grande
ROMA. - El servicio evangelizador fue propuesto por el documento de Aparecida como un animar a nuestras Iglesias a colaborar con los habitantes de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños para que en Jesucristo, pudieran tener vida, vida plena. Así se expresa en el primer número del texto:
“Lo hemos hecho como pastores que queremos seguir impulsando la acción evangelizadora de la Iglesia, llamada a hacer de todos sus miembros discípulos y misioneros de Cristo, camino, verdad y vida, para que nuestros pueblos tengan vida en El” (DA 1).
La Iglesia conoce la realidad del pecado, del vacío interior, de la soledad que oscurece la vida de muchos hombres. Sabe por propia experiencia que el Señor Resucitado es la fuente de la verdadera y duradera alegría en medio de los trabajos y sacrificios de la vida cotidiana.
El papa Francisco llama a los bautizados de todo el mundo a un renovado encuentro con Cristo, para recrear la posibilidad de compartir la vida de Dios su Padre, por medio del Espíritu Santo fuente de renovada e inagotable alegría.
La exhortación papal continúa creativamente las enseñanzas y el espíritu del Concilio Vaticano II y de sus predecesores. Además, integra las enseñanzas surgidas de encuentros de los episcopados en los diversos continentes, y de textos del magisterio papal en relación a ellos. He encontrado que hace referencia a textos del episcopado latinoamericano: del Documento de Puebla, en 1979, en dos ocasiones, y del Documento de Aparecida, de 2007, al que se menciona en veinte ocasiones, y se lo cita cuando habla de la piedad o la espiritualidad popular (GE 124).
El papa Francisco recoge de la Palabra de Dios que El viene al encuentro del hombre para regalarle la novedad del sentido de su vida en la libertad y el amor, en comunión con los otros, y en armonía con la naturaleza. Jesús vive la alegría que dona el Espíritu y la ofrece a sus discípulos.
En la introducción de su exhortación apostólica, se explica que la dulce y confortadora alegría de evangelizar parte de la experiencia humana original de encuentro con Jesús, del nuevo horizonte de vida que se genera. El número 10 integra la expresión del documento de Aparecida en el número 360, que se ubica dentro del capítulo 7 “La misión de los discípulos al servicio de la vida plena”.
“La propuesta es vivir en un nivel superior, pero no con menor intensidad: «La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás» (A 360).Cuando la Iglesia convoca a la tarea evangelizadora, no hace más que indicar a los cristianos el verdadero dinamismo de la realización personal: «Aquí descubrimos otra ley profunda de la realidad: que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión» (A 360)” (EG10).
Es bueno preguntarnos: ¿Cómo puedo responder a la convocatoria a nueva etapa evangelizadora que realiza el primer Papa americano?
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