Por Julio César Armando
El adelanto en el comienzo de clases, no adelantó para nada el inicio en las reuniones paritarias entre el gremio docente y el Gobierno. Es que a muy pocos días hábiles del 25 de febrero todavía no se conoce el porcentaje de aumento salarial que propondrá el Gobierno a fin de evitar un conflicto en las escuelas. Tampoco se sabe cuándo se hará dicho anuncio ya que lo único que se conoce hasta el momento es que mañana miércoles 13 “se reunirán las comisiones (de ambas partes), a fin de abordar los aspectos salariales y los no salariales de los reclamos y necesidades manifestados por la AMSAFE a los representantes del ejecutivo Provincial”, según informaron desde el propio gremio docente. Por otro lado los 19 delegados departamentales tampoco fueron citados a ninguna reunión informativa para el miércoles en Santa Fe, por lo cual se supone que ese día no habrá muchas novedades al respecto.
Lo cierto es que, de acuerdo a los mecanismos previstos por AMSAFE para saber si se acepta o no la propuesta del Gobierno, primeramente se debe consultar a las bases. Es decir, que se pone a consideración de toda la docencia santafesina la oferta de incremento salarial y cada docente con su firma decide aceptar la misma o no, y en todo caso qué medidas de fuerza implementar ante el rechazo. Para esto se realizan asambleas departamentales y se necesita un tiempo para que la mayor cantidad de docentes pueda votar en las escuelas.
Finalmente será en Asamblea Provincial donde se contabilizarán los votos de todos los departamentos para conocer finalmente cuál es la decisión de los maestros. Mecanismo que generalmente lleva entre 3 o 4 días. De ahí que ante el posible rechazo de una primera propuesta no habría más tiempo para que el Gobierno elabore un segundo ofrecimiento y sea sometido a consideración de los trabajadores antes del 25 de febrero, día sindicado como el comienzo de las clases. ¿Qué posibilidades existe que la primera oferta salarial conforme a los docentes? En un principio pocas, sobre todo si se tiene en cuenta que según la Secretaria General de AMSAFE “en la mesa paritaria se manifestó la necesidad de un aumento de salario estableciendo como inicio de este debate un incremento del 30%”; cifra que en su momento el ministro del Estado Rubén Galassi había considerado como excesiva. Además con la frase del funcionario: “Vamos a tratar que los trabajadores no pierdan valor adquisitivo”, y un IPEC que marcó un 17% de inflación en el 2012 se supone que la cifra final del Gobierno estará muy por debajo del 30 % que pide el gremio. Y si nos remontamos a las últimas paritarias, la única vez que se aceptó la primera propuesta hecha por el socialismo fue en el 2011, un año electoral por excelencia donde el Frente Progresista se jugaba nada más y nada menos que afianzarse en la gobernación de Santa Fe. Y si bien el 2013 también es un año electoral, al ponerse en juego cargos legislativos, seguramente no tendrá el mismo peso que el de las elecciones anteriores. A esto habrá que sumarle la situación financiera, que dice el propio oficialismo, se encuentra sometida la provincia: una especie de olla a la que hay que rascar para sacarle recursos según Bonfatti. Pero que, de acuerdo a los gremios estatales, ha aumentado su recaudación considerablemente a partir de la Reforma Tributaria como de los fondos coparticipables que envía la Nación. Una vez más el inicio de clases se encuentra en peligro. Por falta de previsión del Estado, por irresponsabilidad social de quienes tienen que ponerse a discutir con más tiempo, por estrategia política o por desinterés en el tema, la provincia se encuentra una vez más yendo a un callejón sin salida en cuanto al acuerdo salarial con los docentes y sin demasiado tiempo para encontrar alternativas.
UN COMIENZO
CONVULSIONADO
El comienzo del ciclo lectivo no se verá convulsionado solamente por la puja salarial y la posibilidad de paros docentes, sino que tendrá otros ingredientes extras que le pondrán mayor incertidumbre a la situación. Es que justamente el primer día de clases se producirán los traslados de docentes de una escuela a otra como también la toma de posesión de aquellos maestros que deben titularizar en los próximos días. Es decir, que en algunas instituciones educativas de la ciudad se cambiará prácticamente de manera completa el personal que venía desarrollando tareas hasta el 22 de febrero. Generando incertidumbre no sólo en los padres y alumnos que se enterarán ese mismo día quién será su docente para lo que resta del año, sino también en los propios educadores y directivos que deberán afrontar un ciclo lectivo sin un conocimiento previo de su lugar de trabajo. Situación que se da por la imprevisión del Ministerio de Educación y las decisiones que se toman a último momento sin ningún tipo de planificación.
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