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Información General Martes 19 de Marzo de 2013

En la lengua de tu padre

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Hugo Borgna

Por Hugo Borgna

“En la lengua de tu padre” es el título del poemario de 62 páginas que escribió Elisa Molina, realizado por Ediciones del Copista, de Córdoba, en el año 2012.

“Las clivias del penacho anaranjado / no florecen aquí como en tu patio / Yo las riego también, pero no crecen. / Tampoco mueren, y van diez años / que ásperos bulbos y pálidas hojas / resisten el frío y el calor intensos. /En días claros como este, / te imagino obrando a la distancia /una magia secreta para burlar la ausencia, / para que no te olvide, mientras gira /el planeta y ya volcándose / al vacío del tiempo”.

Esa poesía se llama “Belladona” y resulta ser una muestra importante de lo que es la obra. Se habla mucho, cuando se analiza poesía, de lo que es la sencillez y lo que es complejidad. Un texto puede tener múltiples metáforas y al mismo tiempo contenido simple o, a la inversa, palabra común y mensaje muy intrincado.

Elisa Molina trabaja una forma intermedia que hace fácil una primera comprensión de su texto, pero invita a profundizar. Allí el lector encuentra hondura de sentimiento y la conexión entre elementos en apariencia opuestos, muestra la imagen interior y genera la sensación grata de haber recibido poesía. Es posible nombrar y detallar lo que está a nuestra vista sin hacer una simple enumeración; la emoción de lo evocado invita a recibir el misterio.

La autora asocia bellamente los conceptos: los bulbos de su jardín reciben la amable influencia de alguien que ya no vive, pero sigue amando el ambiente que frecuenta la que fuera su mujer, concretándose una unión llena de vínculos secretos que siguen existiendo, Molina logra la sutil consagración de lo complejo en los actos cotidianos, consigue que los planos opuestos de la vida se armonicen, haciendo una conexión armónicamente feliz.

“En la lengua de tu padre”, incluye con frecuencia comparaciones y secuencias de hechos concretos para provocar sensaciones gratas dentro de una dolida nostalgia. “A esta hora, el vapor se eleva / de la tierra y se demora. /Envuelve el borde de las hojas, /se cuela entre las ramas. / Fantasma que pide algo más / del orden de lo verde, de lo vivo, / rozando el sueño ensimismado, / el sueño extraño de las cosas. / Igual comienza el día tuyo, el mío / con una lenta, lenta despedida”.

Este libro permite ser disfrutado desde la lectura inicial, al sentir la emoción humana en la poesía y después al comprender la profundidad de un pensamiento sentido. No se extrañen, lectores, si experimentan que el libro pareciera sentirse mejor en el aire que apoyado. No lo hace, queda claro, porque es un objeto, pero es tal lo etéreo de su contenido, que hasta sería bien visto que tuviera esa propiedad.

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