Por Redacción
Se nos fue Elida... se nos fue demasiado pronto.
El dolor es tan grande y reciente que hoy nos parece imposible acostumbrarnos a su ausencia.
Fue una persona tan excepcional y querible que no nos podemos conformar a no tenerla más entre nosotros.
Su mirada tierna, su sonrisa permanente, su palabra cálida y generosa, sus brazos siempre tendidos y dispuestos a ayudar.
Se brindó a la UMTE desinteresadamente y logró un vínculo con sus alumnos adultos mayores que derivó en una relación de sincera y respetuosa amistad.
Los que tuvimos la suerte de ser sus compañeros de trabajo o sus alumnos agradecemos a Dios haberla puesto en nuestro camino y disfrutar de su grandeza humana.
Sabemos que hoy descansa en paz, acunando su sueño eterno con nuestras sentidas oraciones.
Colaboración de alumnos taller de francés de UMTE y grupo PASI 1.
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