Por Redacción
Isaías 53:5 Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salvación.
Para algunos la muerte de Cristo fue la imprudencia personal de un místico, el martirio de un chivo expiatorio, el odio de la gente contra un hombre bueno, para algunos fue el fin de un impostor, las consecuencias nefastas de una mentira insostenible, sin embargo para los verdaderos cristianos representa supremo de amor de Dios por la humanidad.
Una pregunta importante: ¿qué movió a Jesús a dar su vida? La primera motivación la encontramos en Mateo 20:2828 Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud. Se nos dice que vino a Servir y dar su vida en rescate de muchos. El no vino a buscar fama ni gloria. Lo movió el amor por la humanidad.
La muerte de Cristo tiene varios significados importantes:
En primer lugar Significa Rescate: en 1ª Pedro 1: 18-19 el apóstol expresa: 18 Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido que heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, que fue ofrecido en sacrificio como un cordero sin defecto ni mancha.
Cuando un soldado caía prisionero en manos del enemigo se debía pagar un precio por su rescate. Significa recuperar por precio lo que ha caído en manos del enemigo. El hombre estaba prisionero del diablo y Jesucristo pagó el precio en la cruz. Ni con oro o plata sino con su sangre derramada. El lo hizo por amor
En segundo lugar significa expiación: Romanos 4.7 Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. La palabra cubrir es la misma que se usaba en el antiguo testamento para hablar de la expiación. Traducido es: aplacamiento, propiciación, limpieza, purificación. Cuando Dios mira al pecador arrepentido ve algo que lo cubre. En la antigüedad se ofrecía un cordero sin manchas para cubrir los pecados del hombre el día de la expiación. En el evangelio de Juan encontramos estas palabras Versículo 29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: “¡Miren, ese es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. El Cordero de Dios, Jesús no tan solo los cubre sino los quita. Los arranca de nuestra vida, los tira al fondo del mar y no se acuerda más de ellos..
En tercer lugar significa reconciliación: Romanos 5:1010 Porque si Dios, cuando todavía éramos sus enemigos, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo, con mayor razón seremos salvados por su vida, ahora que ya estamos reconciliados con él. “La Biblia dice que desde la caída en el Edén no había acuerdo entre el hombre y Dios. Había un abismo, una brecha de separación. El profeta expresa ¿andarán dos por un camino sino estuvieren de acuerdo? Amos 3:3
Dios trazó un camino de obediencia. El hombre eligió el camino de la trasgresión. Isaías 53:6 dice “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino...” Unos dijeron… El camino es el poder, la política, el placer, la fama, filosofías, el dinero, el ocultismo y aún la religión. El profeta expresa: He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Isaías 59:1-2
Dios no es un viejito sordo sino que nuestros pecados han hecho un abismo. Pero aleluya dice la palabra que no se ha cortado su mano para salvar. 2ª Corintios 5:19 “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados...”
En cuarto lugar significa sustitución: Isaías 53:4-6 dice El ocupo nuestro lugar. La palabra de Dios expresa en el Antiguo testamento… “Toda alma que pecare de cierto morirá” . La paga del pecado es muerte. Pero El Santo murió por el pecador qué maravilla el amor de Dios Romanos 5:8 “Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros”.
Déjeme concluir con algunas reflexiones. La muerte de Cristo significa para cada uno de nosotros...
Rescate del poder del enemigo, ser libre de los vicios, la depresión, los fracasos. Todos ellos son cárceles espirituales de las que podemos ser libres. Dios trae expiación ya que el Cordero de Dios quiere perdonar tus pecados. No importa tu condición... El es Dios de oportunidad. El ocupó tu lugar y quiere que te reconcilies con él. Que comiences una nueva vida.
Cuando uno lee el relato Bíblico queda conmovido. La cruz era la forma más cruenta de ejecutar a un reo. Era destinada a los peores malhechores. Clavos de atravesaban las manos y los pies, el sol los consumía, se desangraban lentamente. En el caso de Jesús todo el entorno fue barbarie y sufrimiento. Burlas, insultos, escupitajos, azotes, corona de espinas, juicio fraudulento son algunos condimentos que muestran la degradación del hombre sin Dios.
Pero aún más la naturaleza se conmovió: El sol se escondió y se hizo tinieblas, sobrevino un gran terremoto, las piedras se partieron, los muertos salieron de los sepulcros, el velo del templo se rasgó de arriba abajo. Aún el centurión al ver esto exclamó “verdaderamente este era el hijo de Dios” Nadie pudo quedar sin tomar una decisión ante el Cristo. O creyeron en El o le rechazaron.
¿Qué harás tú con Cristo? En esta Semana Santa.
Semana santa no es una rosca o un huevo de chocolate, no es la oportunidad de salir de mini vacaciones aprovechando los feriados… es tiempo de reflexión, es tiempo de acercarse a Dios, es tiempo de espiritualidad, tiempo de tomarme de la mano de Jesús y comenzar a transitar la vida con El. Es tiempo de entregarle nuestro corazón a aquel que dio su vida en la cruz por amor a nosotros. Pablo dice en su segunda carta a los Corintios 5:17-18 y 2017. Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo. 18 Todo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el encargo de anunciar la reconciliación. 20 Así que somos embajadores de Cristo, lo cual es como si Dios mismo les rogara a ustedes por medio de nosotros. Así pues, en el nombre de Cristo les rogamos que acepten el reconciliarse con Dios. Que así sea en tu vida querido lector.
Pastor Carlos Terranova
Primera Iglesia Evangélica Bautista
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