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Información General Sábado 29 de Enero de 2011

El soñador que jamás despertó

CHAGALL

Redacción

Por Redacción

(Por Ana María Vottero). - A Movcho (Moisés) Chagall le complacía contar, una y otra vez, que “había nacido muerto”, el 7 de julio de 1887, en la ciudad bielorrusa de Vitebsk. Los desesperados progenitores pincharon su cuerpo con agujas. Intentaron reanimarlo, pero fue en vano. Decidieron sumergirlo en una pileta repleta de agua fría. Repitieron tal acción, hasta que el bebé finalmente empezó a llorar. Por lo dicho, no sorprende a nadie que Marc – nombre que adoptará más adelante- sea un niño tartamudo y que se desmayara con frecuencia. “Me daba miedo crecer. Aún después de los 20, prefería seguir soñando con el amor y gozarlo, exclusivamente, a través de mis pinturas”, confiesa a Virginia McNeil, pareja del artista durante 7 años y quién le da un hijo: David. La infancia de Movcha transcurre en un ambiente tranquilo y humilde. De ideas claras respecto a lo que quiere lograr, Marc Chagall, se distingue por ir contracorriente del arte de su tiempo y por convertirse en un maestro…de la evasión, cuando se trata de proteger la vida privada.
Amigo lector, el título quizá lo desconcierte. No hago más que reproducir la frase con la que se define el artista que hoy nos convoca: “Soy un soñador que jamás despierta” afirma Chagall dando la impresión a los expectantes biógrafos que estuviera…alucinando. Esa rara sensación la comparten los especialistas en arte pictórico. Se vuelven locos tratando de descifrar los simbolismos de sus pinturas, y en particular, por arribar a un consenso respecto al significado de los mismos. No es una tarea simple: las imágenes que pueblan los cuadros no son sino “partes” de su propio mundo, semejantes a las que -en ocasiones- nos perturban mientras dormimos. Hasta aquí, todo se parece demasiado a un acertijo. Si Ud. está dispuesto, lo invito a resolverlo. ¿Qué hacer? Sólo ir tras las huellas del protagonista de nuestro encuentro. Le aseguro que es la única manera de conocer al hombre y de “captar” la esencia de obras que deleitan a los admiradores, casi tanto, como desatan controversias entre los críticos…Opino que es el momento oportuno de echar una fugaz mirada a su “movidita” existencia.
El padre trabaja en un depósito de pescado. La madre atiende en un almacén de Ramos Generales. Los 2 profesan la fe religiosa de los judíos jasídicos que prohíbe la representación gráfica de la Creación Divina, por lo cual Chagall habita en un hogar donde las imágenes brillan por su ausencia. A pesar de ese “detalle” el adolescente fastidia a su progenitora -al extremo- que ella cede, y le permite asistir a una escuela de diseño. Al descubrir que su pasión es la pintura, los miembros de la familia lo rechazan, ni siquiera lo saludan…Chagall se convierte en la oveja negra, pero no le importa en absoluto, como tampoco su ciudad natal que –aunque muchas veces la plasma en sus obras- la considera: “un sitio extraño, triste, aburrido”, de ese modo describe Vitebsk en sus memorias. Por lo expresado, es lógico que a los 19 años huya del lugar…rumbo a San Petersburgo. ¿Objetivos? Inscribirse en el Instituto de Dibujo de la Sociedad de Bellas Artes. Sin embargo, pronto lo embarga la frustración. No le gusta la rígida formación clásica al que se le suma un problema de “peso”. Se le agota el dinero con el que contaba, y las penurias pasan a ser una constante. Chagall no está dispuesto a renunciar a sus proyectos. En 1909 es, un alumno más, en las clases que imparte León Bakst, un personaje que por haber vivido un tiempo en París, transmite un aura de refinamiento. El maestro fomenta el estilo “algo” heterodoxo y expresivo de Marc. Le habla, además, de Manet, Cézanne y Matisse, los pintores que, entonces, reinan en la Ciudad Luz. Aquellos apellidos que le suenan exóticos, lo impulsan hacia la anhelada meta: “Paris” – escribe Chagall en su autobiografía – “Ninguna palabra me pareció tan dulce…e inalcanzable”.
ARTE Y BOHEMIA:
Estimado lector, Ud. ya intuye lo que sigue. Tras denodados esfuerzos que implican aceptar cualquier tipo de trabajo, ahorra lo suficiente para – a los 24 años ya residir en la capital francesa. Se aloja en un albergue que hospeda a artistas en potencia. Se alimenta frugalmente e idéntica es su manera de sobrevivir por aquella época. ¿Ejemplos? Si, por supuesto. A menudo corta un arenque por la mitad. Come la cabeza y el resto…lo deja para el día siguiente. Pinta desnudo. ¿Por qué? Para evitar manchar su única muda de ropa. Los especialistas en el tema juzgan los 4 años de estancia en París como el período en el que realiza las obras más audaces e impactantes. Hay una razón: Marc no se sustrae a las tendencias que prevalecen en esa década: el cubismo y el expresionismo, incorporando aspectos de ambos en sus pinturas. Pablo Picasso, que se transforma en su amigo…y rival, maravillado por la “luminosa” originalidad del artista ruso manifiesta: “ No sé, como crea tan fabulosos cuadros. Debe tener a un ángel metido en la cabeza”. Chagall, bromeando, en cierta ocasión, se refiere al maestro español declarando: “Es un genio ese Picasso ¡Lástima que no pinte!”. Como hemos podido comprobar, lo bueno no dura eternamente y Marc – en 1914- regresa a Vitebsk con la intención de quedarse sólo unos meses, pero estalla la guerra, lo cual le impide partir. La desgraciada circunstancia, le da ocasión de pasar más tiempo con su prometida: Bella Rosenfeld, una hermosa muchacha, hija de una de las familias más ricas de la localidad. Se casan en 1915. En “Sobre la ciudad” (una de las incontables pinturas de enamorados volando) la feliz pareja “flota” por encima de Vitebsk, el escenario de su recién inaugurado amor…
CHAGALL, REVOLUCIONARIO
 En 1917, Marc se une a la causa de la revolución bolchevique. Estima que es justo que el nuevo régimen otorgara a los judíos plenos derechos como ciudadanos y que ya no se les exigiera un pasaporte para salir de su lugar de residencia. Es nombrado, en el interin, comisario de Arte de Vitebsk, donde funda una escuela de pintura y recluta a maestros vanguardistas. Pronto comprende que los revolucionarios prefieren el arte abstracto y el realismo socialista…Insatisfecho con el estilo de vida soviético, ni bien logra reunir el dinero necesario, empaca bártulos y pinceles. Retorna a su adorado Paris, acompañado por Bella y por la hija del matrimonio; la pequeña Ida. Cada vez más alarmado por la persecución judía de parte de los nazis expone sus ideas…y una fuerte protesta política con los medios que posee: pinta la “Crucifixión Blanca”. Marc está atravesando por su mejor etapa, como artista y como defensor de los derechos humanos. Representa a un Cristo Crucificado con las piernas cubiertas con un manto de oración ( blanco), como símbolo del sufrimiento de los judíos ante la inminencia de la guerra (1938). Años más tarde, decide abandonar Europa. ¿Próximo destino?. Los Estados Unidos. Arriba al país en 1941. Los 6 años que transcurre en esa tierra, no resultan muy dichosos para él. Jamás se acostumbra al ritmo de vida neoyorquino ni se interesa por aprender el inglés. Con todo, disfruta aún de dar paseos por la zona sur de Manhattan. Comprar strudel y pescado relleno. Leer los diarios en Yidish. En dicho período sus cuadros se ensombrecen y evidencian un tono funesto quizá, haya sido el presagio del trágico final ¿Cuál? Bella muere repentinamente ¿Motivos? Una infección viral. “Todo se volvió negro y frío” garabatea con letra temblorosa en sus memorias Chagall. El asume, destrozado, que desde ese preciso instante su existencia cambiará, drástica y definitivamente.














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