Por Ezio Ricci
La pintura al fresco, la encáustica, la sanguina, la tinta, o la acuarela, todas ellas han sido medios expresivos de pintura con mayor o menor aceptación a lo largo de determinadas etapas de la pasada historia del arte. Más recientemente, los rotuladores, las pinturas acrílicas o los lápices de color son utilizados por los artistas como instrumentos idóneos de expresión. Sin embargo, entre unos medios y otros, el óleo parece haber constituido indiscutiblemente el hilo conductor en torno al que se han sentado las bases de la teoría del color, los estudios de composición y las aplicaciones de perspectiva.
En efecto, el óleo, a pesar de constituir un medio de pintura relativamente tardío -mediados del siglo xv- atrajo de tal modo a los pintores que pronto se convirtió en el instrumento pictórico por excelencia. Su supervivencia ha sido evidente hasta nuestros días, pero su trayectoria ha desarrollado una evolución que ha afectado a la materia, a la propia concepción plástica y también a la técnica.
La pintura al óleo ha sufrido unos cambios que es preciso tener muy en cuenta. Antiguamente el trabajo se hallaba muy subdividido en varias fases y la realización de un cuadro era una laboriosa tarea con muchos estudios que abarcaban desde el dibujo a las aplicaciones del color. En la actualidad, por el contrario, el artista aplica la pintura directamente y pinta dibujando al mismo tiempo. Por otra parte, el pintor de hoy lleva a cabo su trabajo en forma individual y evoluciona muy rápidamente, mientras que en el pasado existían escuelas y las obras les pertenecían. Además, antaño el artista artesano no sólo conocía a fondo sus propios materiales sino que se los fabricaba él mismo, aspecto generalmente superado hoy, puesto que los avances técnicos han permitido alcanzar cotas de calidad sumamente interesantes.
Pero toda esta evolución técnica no hubiera sido posible sin la intervención de los pintores y de su decidido interés por conseguir del óleo -de la pintura- un medio vivo de la comunicación y un instrumento plástico necesario. Auténticos revolucionarios en sus épocas, Rembrandt, Turner o Monet consiguieron que la técnica no se paralizara sino estuviera al servicio del genio.
En sus génesis, el óleo fue consecuencia de las progresivas modificaciones que se produjeron en la elaboración del temple. Así, ya en los últimos cuadros de Piero De La Francesca se detecta el empleo de un temple bastante grueso, lo que significa que la adición de aceite en el agua para obtener la pintura era muy superior a la que normalmente se venía agregando. Pero fue difinitivamente el pintor Van Eyck ( 1380-1441 ) quien recogió las experiencias anteriores, con una técnica nueva en la que se combinaban el temple y el óleo.
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