Por Amado Raspo
Fue llamado oportunamente "El último caudillo en Armas", y fue el más popular de Entre Ríos, después de Urquiza.
Su propósito era luchar contra las fuerzas nacionales para evitar la opresión; las proclamas ardientes se las hacía don José Hernández, el autor del "Martín Fierro".
Fue indirectamente el autor de la muerte de Urquiza en el Palacio San José; y de sus hijos, Waldino y Justo. En fin, era otra época, las masas campesinas seguían a los caudillos, llámense Ramírez, Urquiza, Estanislao López, etc.
En 1871, intentó López Jordán una invasión desde el Brasil pero fue derrotado en la Batalla de Ñaembe; en 1873, nuevamente intentó otra invasión, fue nuevamente derrotado en la Batalla de Don Gonzalo.
Con respecto a esta última batalla, dicen los historiadores que la perdió por que las fuerzas nacionales estrenaban fusiles "Remington"; y los cañones "Krupp". Una de las claves de la guerra es disponer de recursos humanos y técnicos superiores al enemigo. López Jordán que el día antes de la Batalla "Don Gonzalo" había sido vencido en "El Talita"; no obstante al día siguiente decidió dar la madre de las batallas cerca de "La Paz". Disponía de más de 5.000 hombres; pero cometió el error de ubicarse dando la espalda al río.
En las fuerzas nacionales se destacó el mayor Nicolás Levalle, quien avanzó desobedeciendo las órdenes de Gainza; este le envía una orden tajante: "Desista del ataque o le mando pegar cuatro tiros", Levalle no retrocede, avanza seguido por sus soldados siendo herido en una rodilla por lo que regresa en camilla a la retaguardia; y cuando se entrevista con Gainza le dice: "Señor vengo a que me pegue los tres tiros que faltan, porque el cuarto me lo dieron en batalla". En las filas jordanistas se destacó un muchacho, gallardo mozo, montado en hermoso caballo moro, se largó solo sobre el 10 de línea, se golpeó la boca a los gritos, hizo caracolear su caballo y descargó su pistola regresando de donde vino.
Dice el inglés Fotheringlam, "no he visto audacia e insolencia igual, un hermoso acto y por hermoso quedó impune pues no le hicieron fuego los granaderos que ya le iban a hacer una descarga ¡Que curioso tipo! No sé si era loco, pero si lo era, era un loco sublime".
Moraleja: Nada se sabe de la opresión a que se refería "López Jordán"; pero si se sabe que Sarmiento, entonces Presidente, nada quería saber de caudillos.
Extractado de diario "El Litoral" de Santa Fe, del 9/12/2009; traído a mi oficina por Gerardo Piedrabuena.
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