Por Redacción
El 29 de Julio de 1892 se produjo en Quequén, Partido de Necochea en la Provincia de Buenos Aires un doble crimen. Las víctimas fueron dos hermanitos de 6 y 7 años: Ponciano y Felisa Carballo. La madre de los niños encontró los cuerpos de los menores apuñalados dentro de la misma casa. El padre de las víctimas, Ponciano Carballo se encontraba separado de la madre y actualmente esta tenía una nueva relación con Pedro Ramón Velásquez antiguo amigo de su marido.
La policía no pudo demostrar la autoría del asesinato a pesar de ser sospechados los dos hombres. El asunto llegó a la Jefatura de Policía de la Plata; allí se comisionó al inspector Alberto Alvarez a fin de que se hiciera cargo de la investigación. Luego de viajar tres días a caballo, Alvarez llegó a Quequén y después de revisar la casa, -escenario del crimen-, la que se encontraba cerrada desde esa fecha, ante el estupor de los policías que lo acompañaban, secuestró una pala y además hizo serruchar un trozo del marco de una ventana de madera: ambos elementos tenían manchas de sangre. Una vez analizadas las huellas digitales encontradas, se comprobó que ninguna coincidía con las de Carballo y Velásquez y en cambio, luego de repetir la prueba, se estableció que correspondían a la madre de los menores, Francisca Rojas quien a los pocos días confesó la autoría del crimen.
Este fue el primer homicidio en el mundo que se esclareció en base al método desarrollado por nuestro connacional.
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