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Información General Sábado 19 de Febrero de 2011

EL CRISTAL Y SUS COLORES

De intrascendencias y rechazos

Cicerón del Bote

Por Cicerón del Bote

De intrascendencias y rechazos
La TV debe ser uno de los inventos de mayor trascendencia en la historia contemporánea, aun cuando en realidad date desde la década del 30 del siglo pasado, cuando comenzaron a experimentarse los primeros sistemas. La caja boba de antes, transformada en una delgadísima y amplia pantalla ahora, satélites mediante, permite observar, más que eso vivir, acontecimientos que suceden en otros lugares del mundo. Y uno cómodamente sentado en su casa, ¡vaya descubrimiento! podrá estar pensando más de un cristalero, pero se trata de reflexiones que vienen al caso, que valen.
Es que, quienes gustan del deporte por ejemplo, pueden ver todo o casi todo, pues las disciplinas su suceden en imágenes, el gol de Messi, la victoria de Nalbandián, el triunfo por KO de Narváez o las exitosas actuaciones de Manu Ginóbili. Todo ahí, en nuestra casa. La verdad?, con eso alcanzaría, pero uno siempre pretende un poco más, y es normal que así ocurra.
A quienes nos gusta la música, ni hablar, tenemos de todo, aunque en nuestro caso sigamos añorando la ausencia del canal de tango -una picardía-, pues los ofrecimientos van desde los grandes conciertos sinfónicos, hasta los tenores, o pasando por los recitales de los cantores populares. Así nos deleitó Bohrenboim, Pavarotti, hasta Valeria, el Chaqueño, Soledad o María Marta, sin olvidar la ocasión de poder verlos a Bocca, Guerra o Iñaki con sus danzas. Ya con esto, la verdad que estaría sobrando.
Pero además tenemos algunos canales sobre la vida animal, de hechos históricos y científicos, en fin, lo que se dice una excelente oferta.
¿Por qué entonces arruinarla? Ah, conste que cuando así hablamos estamos aludiendo a los canales nacionales, nada de meternos con lo local, que bien sabe cada uno lo que hace.
La exaltación de la violencia y de la droga es de un daño tremendo, se les mete en la cabeza a los chicos, que pasan a engrosar esa enorme legión que es la delincuencia. Si simplemente hablamos de películas, pues entonces estamos también muy mal, ya que es toda una sucesión de viejos filmes que se van turnando canal por canal. Poco y nada.
¿Y los noticieros?, ya les dijimos sobre su exaltación, es cierto que la destrucción, muerte y violencia son parte de la vida y como tales no pueden ignorarse, pero todo tiene un límite, no es necesario caer en los extremos. Siempre andamos sobre la cornisa del abismo.
Y así llegamos a los programas de la farándula, realmente grotescos, con protagonistas a quienes se les busca diariamente una confrontación distinta como forma de sostener el interés de la gente. Siempre con groserías, las conocidas malas palabras -aunque no las haya decididamente malas, sino la forma como se las emplea-, gesticulaciones y actitudes fuera de lugar. En fin, todo un compendio de mal gusto, que, lamentablemente, se traslada a mucha gente.
¿Y qué pretendemos? ¿Censura? Pues absolutamente nada más lejos de nuestro pensamiento, ya que sería mucho peor el remedio que la enfermedad. Simplemente, cambiar de canal y que ese rating tan severo y ególatra, entonces se les vuelva en contra. Es algo así como el voto, insignificante cuando está solo, pero que cuando se junta entre muchos es un arma muy poderosa, a la cual se le teme. ¡Hagamos entonces que los programadores de TV le teman al rating!
Si usted tiene alguna coincidencia, pues vea entonces lo que le guste, alejándose de esos programas basura, que como parásitos sobreviven por los demás y que tienen cero de creatividad y frescura.
Cicerón del Bote

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