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Información General Sábado 10 de Marzo de 2012

El buen canto como estudio

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Antonio Fassi

Por Antonio Fassi

Ha comenzado el ciclo lectivo, y en todas las especialidades el estudiantado va camino hacia los institutos de enseñanza que han elegido, a fin de adquirir conocimientos y aprendizajes con que elevar sus erudiciones.

En esta oportunidad y para esta crónica estudiantil, hemos elegido un género musical, donde nos referiremos preferentemente al único instrumento sonoro que llevamos incorporado, la voz humana, y por ende, hablaremos sobre el estudio del canto.

Como para la mayoría es cosa común y corriente emitir sonidos hablados, tal vez calculamos nos resulte simple tomar una poesía escrita musicalmente, y pronto gorgear esa música “a lo Gardel". A simple vista pareciera bastante natural el desarrollo del proyecto, dado que "hablo todo el día, como no voy a cantar bien".

Eso es usual entre los mortales que no conocen sobre la formación de un cantante, pero esta hipótesis, dista mucho de acercarse a la realidad en lo que al buen canto se refiere....Veamos.

Es prioritario en el estudio del “bel canto", conocer los buenos atributos naturales de la voz, y utilizarlos a conciencia en cada tema a interpretar. Para ello debemos afinar muy bien, tener una línea de canto pareja, que lograremos si nuestra columna de aire es constante. Necesitamos abrir nuestra garganta, caso contrario nuestro canto será un sonido estridentemente insoportable para los buenos oídos. Tampoco debemos analizar nuestra trova y un sonido gutural sería sumamente desagradable.

Una dificultad bastante común en los principiantes es lo que se conoce como "cantar en la nuca", o sea no colocar el sonido en los resonadores para nasales y frontales, cualidad que en la mayoría de los casos requiere un laborioso trabajo de vocalización y un proceso de concentración mental sin distracciones de ninguna especie.

Si pretendemos cantar en público, (que es lo más lógico), quienes asistirán a nuestro concierto, desearán entender aquello que emitimos, o sea la poesía. Para ello debemos ser dueños de una dicción perfecta, desde la primera hasta la última nota. Si nuestra articulación no es correcta, nos escucharán una vez, y luego, muy posiblemente pensarán, ¿vale la pena escuchar tal o cual cantante, si no entiendo aquello que canta?

Todo lo expuesto pertenece a la franja que conocemos como técnica vocal, aún debemos agregar interpretación, musicalidad, fraseo correcto, acople con los instrumentos acompañantes.

Falta aún un intenso trabajo y muchísimas horas de constante preparación para llegar a alumbrar senderos con el canto. Además, no sólo con modular a la perfección una voz logramos ser cantantes de calidad. Un buen trabajo musical, incluido audio perceptiva, armonización, historia de la música, estructuración, algún instrumento (con preferencia piano), ayudarán y apoyarán el buen trabajo que indefectiblemente ya habrá llevado a cabo el encomiable trovador que hemos delineado en el escrito.

Así que, amigo estudiante de canto… ¡A trabajar se ha dicho! No hay otro camino para intentar cantar, "a lo Gardel".

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