Por María Florencia Forni
El grupo del Centro Ciudad de Rafaela - Teatro Lasserre estrena, el viernes 23 de marzo, “El cuadro filo dramático”, obra del prestigioso director santafesino Jorge Ricci. Con motivo de la presentación, LA OPINION se reunió con Edgardo Dib, otro destacado hombre de teatro de Santa Fe, actualmente radicado en Buenos Aires, quien ha asumido la dirección del elenco.
-¿Cuándo lo convocaron para dirigir el elenco del CCR-Teatro Lasserre? ¿Cuáles eran los desafíos de la propuesta?
-Empezamos a trabajar juntos en abril. Me motivaba dirigir a un elenco al que conocí de joven, cuando yo vivía en Santa Fe, y ellos solían presentar obras, en ese tiempo dirigidos por un amigo, Antonio Germano. Y el desafío fue poder confrontar estéticas y técnicas de trabajo en esta puesta en escena. El grupo está compuesto por actores con una formación muy basta, desde las tablas y el hacer, y a partir de ello intenté sumar, complementar, lo que yo podía ofrecer desde mi estética y mi concepto de lo que es el teatro.
-El viernes 23 estrenan “El cuadro filo dramático” de Jorge Ricci. ¿Por qué ha elegido trabajar esta obra? ¿Qué elementos de la pieza intenta rescatar en esta puesta en escena?
-Cuando me convocaron, me hablaron de un elenco numeroso, y si bien tuve la libertad de que no esté todo el elenco estable me pareció que el desafío era que todos participen. Automáticamente se me vino a la cabeza esta obra de Jorge Ricci, que para mí tiene un valor afectivo muy importante; no sólo porque la escribió Jorge, que es un amigo a quien adoro, sino también porque estuve ligado a su estreno nacional, en 1989, y el equipo en escena era maravilloso.
En esta puesta en escena se conjuga el texto, que es una comedia dramática, pintoresca, y mi forma de narrar, que puede gustar más o menos al público, pero es como me sale. Mi búsqueda artística pasa por buscar rasgos de cotidianeidad en el texto, y a esta obra hubo que adaptarla desde la forma en que se cuenta.
-¿De qué trata la obra? ¿Cómo han adaptado el texto dramático a los intereses y a las necesidades específicas del elenco del Lasserre?
-Los cuadros filo dramáticos fueron para el país los disparadores de lo que después fue el llamado teatro independiente. Eran grupos trashumantes, que viajaban a lugares cercanos a representar comedias y sainetes; y tienen un valor histórico para lo que es la formación del teatro argentino. La obra se sitúa en la década del 50 y cuenta la trastienda de una función en gira que se viene abajo. La propuesta no es aceptada por el público, ya que en lugar de hacer un sainete hacen un popurrí de escenas, que en ese momento era algo muy novedoso. La historia se cuenta con mucha emoción y con mucho humor, desde la pluma de Jorge (por el autor). Cuando el elenco parece desbarrancarse, subyace una pregunta acerca de cuál es la postura de los artistas frente a esta situación. El artista, el de todos los tiempos, busca seguir estando en escena, entregar su corazón. Y esa búsqueda para mí tiene que ver con la búsqueda del ser humano, particularmente en este siglo, de ir hacia algo que no sabemos muy bien qué es, tratando de seguir nuestras convicciones, aún en un siglo donde se perdieron los lineamientos conceptuales. Corremos desesperados hacia ningún lado, como queriendo salvar algo que se está viniendo abajo. Y aún así, hay algo que seguirá sobreviviendo, que es el arte o la esperanza de la humanidad.
-Al representar experiencias de un grupo de la década del 50, “El cuadro filo dramático”, una obra que habla del teatro como hecho social. ¿Cómo cree que el auge de las nuevas tecnologías y medios de comunicación han ido modificando el modo de hacer y consumir teatro en la actualidad?
-El público actual no es un público ingenuo. Bertolt Brecht había planteado lo que los teatristas conocemos como el “distanciamiento”, que es cuando el actor explica al público que su representación es ficcional. A ese distanciamiento hoy lo vemos en la televisión; los programas nos plantean ese límite entre ficción y realidad, y lo que antes estaba velado, ahora se muestra. Y esto modifica la forma de hacer teatro. Surgen entonces distintas ramas de teatro: el teatro comercial, el de calle Corrientes, teatro independiente que es donde aparece a búsqueda. Y en ese punto quiero destacar que los pioneros somos los teatristas del interior, los que experimentamos nuevas formas. Finalmente, una búsqueda personal es volver a los clásicos, a los grandes títulos, pero contándolos de otra forma, con una mirada contemporánea y sobre todo, con honestidad. Para mí, la única forma de encontrarse con la mirada del otro, del espectador, es contando con honestidad.
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