Por Redacción
No muchas décadas atrás, los chicos Down eran considerados una especie de mancha para la familia. Se los ocultaba, o se los mostraba lo menos posible. Afortunadamente -para esos chicos pero también para su familia- las cosas han ido cambiando en forma cada vez más acelerada. Por supuesto, "la llegada de un niño Down a una familia generalmente es considerada una situación crítica, la cual se debe atravesar de la mejor manera posible. Los padres y familiares experimentan una gama de sentimientos que oscilan entre la negación y el rechazo, entre una resignación ficticia y una aceptación forzosa, para luego abocarse a una lucha denodada por 'hacer todo lo posible' en la medida de las factibilidades económicas para que ese niño alcance un coeficiente intelectual superior a lo establecido como normal en su caso".
Lo decía una carta de lectores que lleva la firma de Noemí Elena García. Es para tener en cuenta su reflexión:
"La labor de los terapeutas y de los maestros especiales cobra más importancia que la de los que le dieron el ser, y toda responsabilidad es transferida a los profesionales, olvidándose que los cuidados y las enseñanzas elementales están a cargo de los padres y que nadie mejor que ellos, con su amorosa paciencia, les enseñarán a desenvolverse correctamente en los menesteres diarios...
"Los velos de la ignorancia van cayendo. Su hijo Down es un ser que ha llegado para evolucionar junto a nosotros, y con su presencia nos pone a prueba la capacidad de superar el egoísmo y de amar incondicionalmente, sin apegos ni expectativas y sin esperar retribuciones. Hemos olvidado que procrear un hijo es para servirlo y no para que nos sirva.
"La psique de un niño Down no contiene la negatividad que nos caracteriza. Sólo sabe amar. Por favor, no lo contaminemos.
"Si un Down presenta conductas agresivas es porque refleja el rechazo de los que lo rodean y han proyectado en él todo su odio y su rencor. Señores padres, reparen el error aceptándolo. Los esfuerzos íntimos de ustedes por autosuperarse y aprender a amarlo serán percibidos telepáticamente por él y esas conductas irán desapareciendo en forma paulatina...".
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