Por María Florencia Forni
Santiago Saliva, Lic. en Psicología, y Luisina Eijo, Lic. en Educación Especial y Psicomotricista, son dos jóvenes rafaelinos que desde agosto de 2012 se encuentran realizando un viaje por Sudamérica, a través del cual buscan interiorizarse sobre la realidad de las personas con discapacidad en los diferentes países visitados.
Con el objetivo de “informar y concientizar acerca de la temática de la discapacidad desde un modelo social”, crearon Dínamo, y desde la localidad de Copacabana, en Bolivia, se contactaron con LA OPINION para compartir algunas experiencias.
"Luego de un mes recorriendo Bolivia, y a través de la observación y la charla con habitantes de diferentes ciudades, podemos atrevernos a dar algunas de nuestras impresiones en relación a la situación de las personas con discapacidad en este país.
"El modelo en vigor que intenta asomarse en la práctica es el médico-rehabilitador, a pesar que, como en todos los espacios, existen personas que intentan mirar la realidad desde una óptica más social.
"Las ofertas de servicios para las personas con discapacidad se limitan, en la mayoría de los casos, a Centros de Rehabilitación enfocados a la prevención, detección y asistencia médica. Si bien, la reciente Ley General Para Personas con Discapacidad (2012) propone una mirada holística y ecológica de la discapacidad como construcción social, las políticas públicas y los organismos del Estado están comenzando a implementar y desarrollar modelos de asistencia basados en el paradigma de rehabilitación. Se trata de una ley que sigue los lineamientos de la Convención Internacional para los Derechos de las Personas con Discapacidad del año 2006, pero que en la práctica, es casi inaplicable debido al enorme camino que aún falta recorrer.
"En Sucre, ciudad de casi 250.000 habitantes, capital y sede del Poder Judicial, existe para los menores el Centro Psicopedagógico, en el cual viven como internos más de 100 niños con discapacidad. Esta es la única opción de carácter público, y prácticamente no hay, fuera de este, otros espacios. Es necesario aclarar también que el Estado no financia a las ONG a través del sistema de obras sociales como en Argentina, y que los emprendimientos no gubernamentales dependen de financiación externa o cooperaciones de fundaciones internacionales.
"Los niños que ingresan al Centro Psicopedagógico, al llegar a determinada edad, pasan a institucionalizarse en el Hospital Psiquiátrico que, paulatinamente, se va transformando (debido al envejecimiento de la población) en un Hospital Geriátrico. Aquí, sin diferenciación de tratamientos adecuados, conviven una multitud de personas, las cuales pasan su vida recluidos hasta su muerte. Nos han informado que la cantidad de profesionales es escasa en relación al número de internos, estando a cargo de talleres un profesional con 60 personas con discapacidad. Estos Centros funcionan en lo real como instituciones legitimadoras y reproductoras de la exclusión, las personas con discapacidad son recluidas en instituciones totales junto con personas con cuadros de sufrimiento psíquico y pasan toda su vida allí.
"Vimos muy pocas personas con discapacidad transitando las calles, muchas de ellas en situación de indigencia. No existe accesibilidad en ningún transporte público y son muy pocas las ciudades que tienen rampas en sus edificios principales. La característica geográfica del emplazamiento de muchas ciudades como La Paz o sectores rurales hace aún más compleja esta situación.
"La inclusión laboral es prácticamente nula, y no existen centros de formación como talleres protegidos. La renta que perciben las personas con discapacidad es muy escasa, siendo de 1000 bolivianos por año, lo cual representa casi el salario mínimo mensual básico. Además, sólo perciben este ingreso las personas que posean más de un 50 % de discapacidad, lo cual nos han informado se establece según criterios psicométricos que nada tienen que ver con la realidad social de las personas.
"Todavía está presente en muchas comunidades la mirada basada en modelos místicos o misteriosos, acusando a la discapacidad como algo vinculado con lo diabólico, sobre todo en sectores rurales.
"La formación universitaria en relación a carreras que puedan luego trabajar y mejorar las situaciones de las personas con discapacidad es escasa. No existe la carrera de Terapia Ocupacional, Psicomotricidad ni Fonoaudiología, y sólo hay una escasa historia de las carreras de Psicología, Trabajo social o Fisioterapia. A nivel de posgrado, los profesionales que quieran seguir formándose en al área necesitan hacerlo en el extranjero.
"El discurso religioso está muy presente en todo el país, lo que también influye en la concepción de la persona con discapacidad. En folletería oficial encontramos textos afirmando que la persona con discapacidad es una creación de Dios, como cualquier otro ser humano, y que da amor a pesar de la indiferencia y el rechazo. Este discurso creemos fomenta los procesos vinculados a la caridad y la lástima.
"La problematización de la temática de la discapacidad es, en Bolivia, un aspecto aún pendiente. No obstante, hay, a nivel legislativo, claros pasos hacia la construcción de cambios sociales positivos para las personas con discapacidad. Hemos encontrado también profesionales realmente interesados en formarse y capacitarse para el cambio. Son pequeños avances, pequeños pero fundamentales, que abren la posibilidad de profundizar en un debate necesario".
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