Por Redacción
Segunda parte: Versilia
Ana María Barsotti y Natalia Fontanet Barsotti. - La Versilia es la región geográfica que se extiende en la fracción de la provincia de Lucca que va desde los Alpes Apuanos hasta los balnearios sobre el mar Lígure.
La ciudad de Camaiore, sita en la provincia de Lucca, se encuentra en un territorio de colinas, montañoso y con acceso al mar, en la zona de Lido di Camaiore. Es una ciudad que se remonta a épocas romanas, tranquila, provinciana, estrechamente ligada a Lucca, con la cual se vio envuelta en luchas de conquistas y reconquistas.
Lido de Camaiore, en cambio, es un destino de veraneo, lleno de tiendas y negocios de moda, que en verano se llena de turistas de todas las nacionalidades. En invierno duerme descansando del jolgorio veraniego. Sólo algunos turistas la visitan y la recorren.
El centro histórico de la ciudad de Camaiore cuenta con numerosos edificios religiosos y palacios. Lo primero que atrajo nuestra atención fue la gran cantidad de iglesias que había. La respuesta que nos dieron es que todo el territorio de Camaiore estaba ligado, en el Medioevo a la Via Francigena, o Romea. Camaiore era conocida en la antigüedad como Campusmaior y fue una de las paradas que el Arzobispo de Canterbury anota en su diario de viaje hacia Roma en el año 990.
Sin dudas, Camaiore es la ciudad más importante de la Versilia en lo que arquitectura religiosa se refiere: la Colegiata de Santa María Assunta, rehabilitada en 1854, y el monasterio benedictino de San Pedro ilustran a la perfección esta afirmación.
En la fracción Pieve de Camaiore, se erige la iglesia de San Esteban y San Juan Bautista. La misma data del siglo XIII. En su interior tiene tres naves divididas por columnas rectangulares con arcos semicirculares, y el suelo es de mármol decorado con diseños en mosaico. Mencionamos en particular a la Pieve porque es el pueblo en donde nació Alfredo Barsotti . Es un pueblo detenido en el tiempo, que cuenta sólo con la iglesia, el cementerio, viñedos, olivares y algún que otro negocio de venta de alimentos. Nuestro gozo residía en caminar sus callecitas pobladas de árboles, hablar con la gente y respirar el aire de nuestras raíces.
Pero La Versilia no es solo Camaiore y su Pieve. También recorrimos Carrara, famosísima por las cavas de mármol, tan apreciado por Michelangelo Buonarotti, por la Academia de Bellas Artes y el hermoso Duomo del siglo XI. Un dato curioso es que el frente de este último es de mármol blanco, cuando lo usual es que sólo las columnas del interior sean de este material.
Y llegamos a Viareggio, famosa por ser la capital de uno de los carnavales más famosos del mundo. La tradición carnavalesca data de febrero de 1873, cuando algunos viareggenses ricos decidieron colocarse máscaras para protestar por los impuestos.
El carnaval convoca cada año a cientos de miles de espectadores. A cada edición son invitados políticos, deportistas y personajes del mundo del espectáculo, que se ven a sí mismos caracterizados en las diversas carrozas.
El símbolo del carnaval es el Burlamacco, un muñeco que en su diseño sintetiza a varias tradiciones carnavalescas. Fue creado con ocasión de los carnavales de 1931 por Uberto Bonetti y más tarde fue erigido como símbolo de las fiestas. Su nombre parece provenir del canal Burlamacca que atraviesa Viareggio.
Viareggio, amén de ser sinónimo de carnaval, es conocida por ser destino vacacional de familias prósperas, quienes en los siglos XVIII y XIX mandaron construir lujosas residencias de estilo modernista en las principales zonas del paseo marítimo (en italiano, “lungomare”). La ciudad sigue siendo hoy visitada en verano por italianos, franceses y alemanes, que disfrutan de sus balnearios, y de las caminatas por el lungomare.
Qué placer es pasear por su puerto viendo cómo los pescadores llevaban a sus puestos el fruto de su trabajo, y la gente se agolpaba para discutir precios. No podemos dejar de mencionar el comer en los pequeños restaurantes del puerto la tradicional frittata di pesce, acompañada de un buen vino toscano.
LA VIA FRANCIGENA
La via Francigena es el sendero más importante de la Italia medieval. El camino, recorrido por primera vez en el año 994 por el Arzobispo Sigerico de Canterbury, unía los cuatro puntos de espiritualidad cristiana: la ya mencionada Canterbury, Santiago de Compostela, Roma y Jerusalén. En los siglos sucesivos esta vía fue recorrida por miles de personas: no sólo peregrinos, también caminantes y comerciantes, que hacían de la ruta un lugar de encuentro e intercambio comercial entre personas de diferentes culturas.
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