Por Redacción
El 13 de octubre se celebra en Argentina el Día del Psicólogo. Treinta y ocho años atrás, un 13 de octubre de 1974, en la Universidad Nacional de Córdoba, se desarrollaba el último día del “1º Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología”.
En aquel 1974, jóvenes profesionales y estudiantes, de una también joven carrera – recordemos que la primera carrera de Psicología se abre en Rosario en el año 1956, siguiéndola Buenos Aires (1957) y Córdoba (1958) - se ven convocados por un tema medular: la identidad profesional del psicólogo. En un marco de acaloradas participaciones, el debate giraba en torno a interrogantes nucleares: ¿quién ser?, ¿qué hacer?, ¿hacia dónde ir? Preguntas de cuyas respuestas dependía la definición y asunción de la identidad del psicólogo como profesional, como así también la proyección social, disciplinar y política de la psicología y los psicólogos en esa Argentina de los ’70. Es en este marco, que se eleva la moción de instituir el Día del Psicólogo.
¿Qué significado tiene este gesto inicial? Sin duda, es un gesto fundador que trasciende lo personal, situando el problema de la identidad profesional en la esfera de lo público, de lo común: definir qué es “ser psicólogo”. Porque la definición del ser, no es un proceso que se juegue en solitario, sino un proceso colectivo, social, en el que el reconocimiento de los otros juega un papel central.
¿Quién dijo que construir una identidad sea un proceso llano y lineal? Las primeras generaciones de psicólogos (pensemos que en ese Encuentro del ’74, los profesionales de mayor trayectoria, no tenían más que 14 años de egresados de la carrera) se vieron inmersas en intensas luchas por la definición del rol profesional. Fuertes tensiones con el campo de la psiquiatría, conflictos legales por la ausencia de reglamentaciones que legalicen y reconozcan de modo específico las prácticas profesionales, a lo que se sumaban conflictos en el propio seno de la comunidad de psicólogos: diversidad teórica, diversidad ideológica, diversidad en el ejercicio del rol. Esta riqueza de debates, se vio forzosamente silenciada por años durante el Gobierno de Facto.
Hoy en día el psicólogo es un actor del campo de la salud, socialmente reconocido. Lo vemos desempeñarse en diversos lugares: hospitales, consultorios, empresas, escuelas, barrios, cárceles, clubes, tribunales. Escuchamos muy frecuentemente diálogos tales como: ¿tu psicólogo qué hace: psicoanálisis, gestalt, cognitiva, sistémica…? Y hasta vemos por televisión series, novelas y unitarios que tienen como protagonista o como uno de sus personajes centrales a un psicólogo/a. Si abrimos una revista de interés general, muy probablemente uno (o más) de sus artículos ha sido escrito por psicólogos. Psicología sigue siendo en nuestro país (y especialmente en nuestra región) una de las carreras más elegidas a la hora de la decisión vocacional.
Este presente de la Psicología y de los Psicólogos es deudor, en gran parte de la historia colectiva de nuestra profesión. Recordemos siempre, lo que hoy somos viene de una historia de lo que hemos sido y somos hoy responsables de lo que seremos.
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