Por María Florencia Forni
Movimientos que invitan a dejarse llevar por las imágenes, las sensaciones, y las preguntas…. ¿cómo vivir juntos sin perdernos?; ¿es posible construir lazos verdaderos, sin fijarse a una forma fija, a una convención?
Esta noche, a las 22 horas en el Teatro Lasserre, el grupo de danza contemporánea Danzarte, estrena "Cómo vivir juntos", un trabajo coreográfico realizado por jóvenes artistas que apuestan a la experimentación como espacio para la producción de ideas y experiencias estéticas.
Inspirada en “Lo neutro”, de Roland Barthes, la obra, presentada por Danzarte y el Centro Ciudad de Rafaela en el marco de sus 80 años, cuenta con la dirección de Gabriela Guibert, y la interpretación de Cynthia Gino, Melina Meynet, Candela Pruvost, Matías Rebossio y Jonatán Santillán.
Antes del estreno, LA OPINION dialogó con Gabriela Guibert acerca de la obra, y también de los desafíos de este grupo de danza que desde hace más de 15 años logra sostener de manera independiente un proyecto de entrenamiento y producción en Rafaela.
¿Cómo surge y va tomando forma la obra que estrenan el 21 de septiembre?
La obra surge a partir de unos ejercicios de improvisación basados en “Lo neutro” de Roland Barthes, puesto en diálogo con obras de la escultora Eva Hesse. Hesse pertenece a un movimiento rupturista de los 60-70 que confronta con la dureza y la frialdad del minimalismo, desde el trabajo con materiales blandos y con la idea de explorar formas más orgánicas y sensibles. De ahí partimos.
En el camino fueron apareciendo algunas referencias pictóricas: Lucien Freud, Marcel Duchamp, Gustave Klimt…algunas de modo consciente y otras sin buscarlo…Y fuimos llegando a ideas que tienen que ver con el desafío de ciertas clasificaciones, con cómo construir lazos que pueden devenir sin fijarse a una forma fija, con cómo vivir juntos si rechazamos los típicos binarismos.
¿Y cuál es el concepto que subyace?
El proceso fue desembocando en otras aristas. Creo que la obra se pregunta acerca de cómo vivir juntos sin perdernos, cómo construir lazos verdaderos y si es posible…Y se ensayan diversas posibilidades…
Creo que es un trabajo de una enorme apertura y puesto a mirar, se pueden ver diversas cosas… ¡Celebro la fuerza del símbolo!
DEJARSE LLEVAR
En relación al consumo o recepción de espectáculos de danza, ¿qué piensas del prejuicio según el cual, las personas deberíamos tener conocimientos previos o específicos para poder disfrutarlos?
La palabra consumo no me gusta, a excepción de que se piense literalmente como un “comerse” lo que se ve para incorporarlo, para hacerlo carne…Creo que lo único deseable es que el espectador sea un ser sensible, que se deje llevar por las imágenes y que le interese preguntarse cosas…el arte no requiere información sino apertura.
Desde hace más de 15 años, Danzarte logra sostener proyecto de entrenamiento y producción en Rafaela. ¿Cómo logran sostener este trabajo de manera independiente?
Danzarte es un grupo que lleva muchos años trabajando pero de forma dispar. A veces con fuertes momentos productivos y otros con largas pausas. El grupo ha ido cambiando mucho a lo largo de los años, porque la impronta la da la gente y la gente a lo largo de 20 años ha ido cambiando…Esto está muy bueno.
Creo que las cosas deben estar sometidas a una permanente transformación para estar vivas. Esta vez el grupo ha logrado una madurez muy rica para mí, porque siento que aprendo mucho, que nos nutrimos, que necesitamos de esto para crecer como sujetos…Por otro lado, trabajar de manera independiente es la única opción posible y la más interesante, sin duda.
¿Y cuáles son los desafíos actuales?
Los desafíos son siempre muchos, pero el fundamental es no traicionarnos a nosotros mismos, es hacer de esto un compromiso, es lograr la coherencia entre el pensar y el hacer.
Las entradas tienen un costo de $ 30, para público general; y $ 20 para estudiantes.
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