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Información General Viernes 28 de Enero de 2011

Crónica de la Quinta Luna de Cosquín 2011

NO LO PARA NI LA LLUVIA

Redacción

Por Redacción

Por Fernando Pedernera (*). -  La quinta jornada de la Edición 2011 del Festival Nacional de Folklore de Cosquín comenzó de manera accidentada. Corridas delante y detrás del escenario era señal inequívoca de preocupación. Los camarines aparecían inundados y se trabajaba con bombas para dejarlos en condiciones. Parecía que se había llovido casi toda el “agüita demorada” que cantaran los Hermanos Núñez y todos los que la reversionaron, juntos. Pero en una hora.
Por eso fue menester desprogramar la previa que había anunciado a Chany Popol Vuh, Los del Naciente, Patricia Duré, Miguel Figueroa, La Huella y Antonio Figueroa Trío. Y comenzar la Quinta Luna, minutos más tarde, sin poema y sólo con el sonido grabado del Himno a Cosquín.
Sobre un escenario despoblado y apenas iluminado, avanzó Fabián Palacios para proferir su “Aquí Cosquín” y dar lugar a los fuegos artificiales y a la arenga de Marcelo Simón, referida, precisamente, a la lluvia.
La banda salteña Canto 4 fue la encargada de abrir el fuego con impetuosas versiones de “Sombra herida”, “Todos a bailar”, “Gato del Festival”, “Obsesión”, “La arenosa" y un popurrí con las chacareras “de un triste” y “del rancho”. Bajo un cielo amenazante, la japonesa Anna Saeki junto a músicos argentinos, ofreció una versión muy bien fraseada de Alfonsina y el Mar, con primera en español y segunda en japonés. Subió luego el gran Omar Moreno Palacios para mostrar su ingenio, presencia y oficio a la hora de enfrentar al público.
El abrazo rock-folk fue protagonizado por la joven y arriesgada Laura Ros que, junto al baterista federico Gil Solá (ex Divididos) interpretó “Baguala para las dos” y “Del Aire” y cosechó un aplauso respetuoso de la plaza.
Vibrante, moderno y sin desvirtuar su raíz, se presentó el santiagueño Horacio Banegas que recreó sus propias obras ante una platea que lo recibía gustosa. Vino luego el canto profundo y bien templado de Nahuel; y también el cordobés Carlos Di Fulvio volvió a demostrar por qué se dice que en el foklore argentino “existen tres tipos de chacareras: las santiagueñas, las de Yupanqui y las de Di Fulvio.
El momento más exquisito de la noche se vivió con Luna Monti y Juan Quintero, que registraron versiones deliciosas de “Sacha Puma”, “Mba'e pa' Doña Froilana”, “Canción para bañar la luna” (M. E. Walsh) y, para la familia de Luna en Quines, San Luis, “Sólo cueca”.
(*) Radio Nacional, Enviado a Cosquín.

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