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Información General Martes 7 de Agosto de 2012

“Con un amor gigante, cantar…”

Este viernes 10 de agosto se presenta en Rafaela la cantante uruguaya Lea Bensasson, quien en esta entrevista comparte su experiencia con los lectores de LA OPINION.

María Florencia Forni

Por María Florencia Forni

Escritora de canciones desde los trece, cantante profesional desde los diecisiete, murguera por herencia, Lea Bensasson es una de esas mujeres que logra hacer del amor, una filosofía de vida.

Fue parte de la banda estable del Negro Rada durante diez años, grabó junto a prestigiosos músicos uruguayos y argentinos, y en 2011 editó "No son rosas", su primer disco solista, con la producción artística del guitarrista argentino Diego Rolón.

Y antes de su presentación en Rafaela, el viernes 10 de agosto en el Teatro Lasserre, en el marco de recitales organizados por la Asociación Cultural Otras Voces, Lea Bensasson comparte su experiencia con los lectores de LA OPINION.

-¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la música?

-Mis primeros trabajos con la música fueron a los 17 años. El dueño de un boliche en Punta del Este estaba medio de novio con una amiga más grande que yo; y con ella nos íbamos, a escondidas de mi mamá, con la guitarra los fines de semana de invierno, a cantar para turistas argentinos covers de Baglietto, Fito Paez, Lerner, Silvina Garré, Sandra Mihanovich, etc. Al mismo tiempo también cantaba contratada en Montevideo en el coro de una sinagoga y animaba cumpleaños infantiles con otra amiga también mayor que yo.

-A los trece años ya escribías canciones, ¿qué cosas te inspiran?

-A los 13 años escribí mi primera canción por encargo para un festival en el Liceo (lo que sería el secundario en Argentina). Yo era la única que tocaba tres acordes en la guitarra, entonces escribía para hacer ganar a mi división en los festivales, y nos iba bien. La primera fue una historia sobre la guerra y la paz. La canción le aconsejaba a un niño que no creciera, que el mundo era más lindo en la infancia. La siguiente era una carta que la madre le escribía a un soldado que se iba a la guerra. Todo muy pum para arriba! ja!... Hoy me inspiran el amor y sus vueltas, la belleza, la realidad, la sorpresa, la imposibilidad, la inocencia, la injusticia, la locura...es una lista interminable que crece con los años.

-Hablemos de “No son rosas”, ¿Quiénes te acompañaron en la grabación de este primer disco solista? ¿Qué significa este trabajo en tu vida?

-Me acompañó por sobre todas las cosas Diego Rolón. Sin él no lo hubiera podido hacer.  El me ayudó, primero, a ver que tenía canciones que valía la pena grabar, y luego fue el puntal para que eso, tan distante para mí, se hiciera realidad de una forma que me emociona y me enorgullece. También Javier Viña (el sonidista) y Silvia Errea (la manager). Sin ellos no hubiera podido terminar la grabación del disco y su salida al mundo. Y este disco significa mucho para mí... es la concreción de una pendiente importante, algo que quería hacer hace tiempo: mostrar mis canciones, expresarme sin la palabra hablada. Es también como una renovación de mi cédula, un objeto de identidad muy importante, que aparece justo en la segunda mitad de la vida, al hacer un quiebre interior muy profundo y sustancial en lo personal.


"RIVALES Y HERMANOS"

-¿Y qué sentís por Argentina? ¿Cómo ves la relación entre ambos países?

-Argentina es mi segunda casa. Siento amor, agradecimiento y admiración por el pueblo argentino de quienes he aprendido mucho en los últimos años. Viviendo en Buenos Aires durante siete años entendí lo especial del vínculo entre los uruguayos y los argentinos... a veces injusto por parte nuestra, debido al complejo de hermanos menores que tenemos por ser más pequeños en tamaño y en población. Es llamativo lo iguales que somos, y a la vez lo distintos que somos. Como dice la canción de Jaime Roos "rivales y hermanos".

-¿Cuáles son tus proyectos actualmente?

-El proyecto actual más importante que tengo es mostrar mis canciones por donde quieran dejarse mostrar. Transitar el camino de la música desde el lado del compositor e intérprete, luego de más de 15 años haciéndolo desde el lado de la producción y el management para otros artistas. En estado de bienestar, tranquilidad, amigos e inspiración. Si eso sucede en forma paralela al resto de mis actividades con alegría y fluidez, debo ser una agradecida a la vida. Es algo así como poner la vocación por delante de la habilidad.


LINDA, DULCE

Y CANDOMBERA…

-¿Quiénes son las “Cero bola”? ¿Qué significa la murga en tu vida?

-Cero Bola es una murga de mujeres preciosas que me abrió sus puertas para tener mi primera experiencia carnavalera el año pasado. Coincidió esa experiencia con mi regreso a vivir en Montevideo, lo cual me nutrió de melodías y paisajes. Es un gran proyecto artístico, llevado a cabo por mujeres muy talentosas, donde he hecho algunas lindas amistades y aprendí otra vez sobre la expresión colectiva, la voz usada de otra manera, el género femenino en acción cuando se junta a hacer algo, y el ejercicio de ser artista todos los días en la ciudad más linda del planeta. La murga como género significa mucho en mi vida: todas las partes felices de mi infancia yendo con mis hermanos y primos a ver murgas al teatro de verano en febrero; la locura inspiradora de mis tíos artistas (hay dos redoblantes en mi árbol genealógico); el flash que me daba escuchar ese sonido, esas armonías vocales y ver esos hombres grandes ataviados con trajes y sombreros imponentes sacándole risas a todo el mundo todas las noches.

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