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Información General Miércoles 12 de Enero de 2011

Con Larrué desaparece un conocido personaje

MURIO UN ICONO DEL TANGO RAFAELINO

Roberto Actis

Por Roberto Actis

Tenía 81 años y los había vivido muy intensamente, con ciertas nostalgias bohemias que habían prendido fuerte en su personalidad, quizás por esos tangos que tan bien interpretó desde muy joven y que lo fueron forjando en la vida. Estamos hablando de Nelo Florencio Ambrosino, así en realidad constaba en su documento, pero queremos recordarlo en esta postrer despedida como Alberto Larrué, su nombre artístico con el cual se lo conoció en el mundo de la música, prendiendo de tal manera que así era para todo el mundo.
En ocasión de llegar a "sus ochenta mayos" -había nacido en San Vicente un 19 de ese mes en el año 1929 en una familia compuesta por 14 hermanos- este Diario publicó una extensa y prolija nota sobre su vida, su trayectoria, sus recuerdos, sus anécdotas. Decíamos entonces "vivió apasionadamente cada uno de los instantes de su vida, dejando una huella indeleble en el recuerdo y en el afecto de quienes lo supieron conocer o tener de interlocutor". 
En esa ocasión, se le tributó un homenaje en la sala del Centro Cultural, en el cual Alberto ofreció dos tangazos de su repertorio, con toda la plenitud de su voz y con la sobresaliente interpretación que hacía de los mismos, luciendo su figura de galán maduro en todo su esplendor. Un lujo que le arrancó lágrimas y en el que tuvo la adhesión y el reconocimiento de sus amigos, que eran muchos.
Es que a lo largo de su vida, Larrué hizo de la amistad una práctica permanente, mezclando además su pasión por el tango, por las largas tertulias ya que era un charlista empedernido. Pero por sobre todas las cosas, era un familiero a ultranza, respetuoso y cariñoso hasta el cansancio con sus seres queridos. Con su compañera de toda la vida, Blanca, compartiendo 57 años de un matrimonio que tuvo dos hijos, y a su vez cinco nietos. De todos ellos no se cansaba de hablar Alberto, se le iluminaban los ojos cuando lo hacía, y también derramaba alguna lágrima, pues la sensibilidad definitivamente lo había ganado.
 
LOS RECUERDOS
Fue todo un personaje de la ciudad, y en esta nota de despedida que no es nada más que en lo material pues continuará siempre presente tanto en el recuerdo como en el afecto, recordaremos algunos de los pasajes de su vida, especialmente en lo que tiene que ver con el tango, del cual fue todo un símbolo.
Su debut como cantor aquí en Rafaela cuando tenía 22 años, según él mismo lo contaba a este Diario, fue en un baile en Independiente organizado por el Centro de Viajantes cuando actuó una orquesta de entonces formada por grandes músicos como Mario Platini, Remo Pignoni, Rodolfo Platini y Juan Carlos Cetta, siendo Pucho Platini quien se preguntó "¿qué nombre le ponemos a este muchacho?", y ahí quedó para siempre Alberto Larrué.
Cómo no recordar cuando por entonces aún llamado Nelo, a los 18 años, se fue a Buenos Aires a probar suerte con el canto, y además para sostenerse con su oficio de lustrador de muebles. "Tomé el tren en Santa Clara de Buena Vista -nos contaba en la aludida nota- con mi valijita, y  me fui a vivir a la casa de una tía en Santos Lugares. Y un día vinieron a contratarme para cantar. Y bien, tuve que pedirle el traje a un primo mío, y allí fui; era un comedor en Vicente López muy importante, donde actuaba una orquesta de jazz que la dirigía el famoso Rudy Ayala, y allí debuté, con una orquesta típica con dos cantores, dirigida por el violinista Curi".
Ese fue el primer paso en la gran metrópoli, pero luego se fue a vivir al centro, siendo contratado por Ayala para actuar en las que entonces se llamaban "boites". Recordaba Larrué que fue la primera vez en su vida que habló por teléfono cuando lo llamó Rudy Ayala, un músico de nota de ese tiempo, del cual recordamos que vino a Rafaela a correr las "500 Millas" y se mató en un accidente.
Sus recuerdos fueron tantos, y algunos tan importantes, que sólo rescataremos uno que lo pinta de cuerpo entero, y que hoy a la distancia, refleja claramente quién fue en realidad Alberto Larrué. Es que ahí en la gran urbe llegó a compartir escenario nada menos que con Alberto Morán, actuando a su lado.

RAFAELINO POR
ADOPCION 

Su llegada a Rafaela, ya lo dijimos, se produjo cuando tenía 22 años, y fue bastante por casualidad, pues tenía un proyecto muy diferente, distante de aquí. Según el mismo Alberto lo había contado "yo pensaba irme a vivir a Canadá en un crucero de Dodero, con un cuarteto. Habíamos conseguido el pasaje y la comida gratis, a cambio del servicio musical. Pero un hermano mío, se enteró y me fue a buscar para que no me vaya, y ahí me convenció y volví a San Vicente, porque mis hermanos habían fundado una firma de máquinas agrícolas. Uno de ellos luego integró la sociedad dueña de Bernardín", aunque no fue allí su destino final, ya que por diversas circunstancias recaló en San Martín de las Escobas como lustrador de muebles, su oficio de entonces. 
La conexión con Rafaela, nació cuando la orquesta de Mario Platini fue a tocar al pueblo y le faltaba un cantor, quedando la relación por mucho tiempo y estableciendo su residencia en esta ciudad, que hizo suya con el tiempo.

SE FUE UN AMIGO
En realidad, con Alberto partió para siempre un amigo, que tuvo con el Diario una relación laboral pues fue productor publicitario en la región durante un par de años muy provechosos.
En realidad, a Larrué lo conocimos desde siempre, de aquellos tiempos del Círculo de la Prensa que presidía el párroco José Tacca, cuando no había encuentro que no concluyera con algunas de sus interpretaciones tangueras.
Con reminiscencias del dos por cuatro, "el último café" lo compartimos con Alberto poco tiempo atrás en una de esas tardecitas en que se llegaba a la vereda de "La Gloria" para discurrir con sus muchos amigos.
"Era para mí la vida entera/ como sol de primavera/ mi esperanza y mi pasión. Sabía que en el mundo no cabía/ toda la humilde alegría/ de mi pobre corazón". Elegimos estos versos de "Cuesta abajo", el tango de Alfredo Le Pera con música de Gardel, que Alberto había interpretado con gran emoción esa noche de mayo de 2009 cuando el homenaje que le tributó la ciudad en sus 80 años.
¡Hasta siempre apreciado amigo!

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