Por Amado Raspo
Aclaro que he sido un fumador empedernido. Después de tres desmayos, el último en una reunión del Banco Rural, en la misma se hallaba felizmente el Presidente del Banco, domiciliado en Sunchales, quien en la misma noche me dijo: "A usted lo mandaremos a nuestro centro de salud, de la Capital Federal! Me consiguieron un turno y allá fui con las mejores ilusiones para dejar de fumar.
En el expresado Centro, me tuvieron: martes, miércoles y jueves, haciéndome estudios, el último día (jueves) con un montón de papeles en las manos, me dictaminó un clínico, cuyo nombre, no recuerdo, pero fue mi salvador, quien entre otras cosas me dijo: "usted no puede fumar, algunas personas toleran mejor el cigarrillo, pero su organismo no. Dentro de un año, quiero verlo nuevamente aquí, pero tiene que dejar de fumar, porque sino no lo atiendo".
"Le explicaré cuál es el mejor sistema para dejar de fumar, que a mi más resultado me ha dado con mis pacientes".
"Es un sistema sencillo, pero hay que llevarlo a cabo". Me preguntó: ¿cuántos cigarrillos fuma usted por día? Le dije: más o menos 30. "Bien, el lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo, de la próxima semana, usted se fuma sus 30 cigarrillos, pero no más; la semana siguiente, en vez de 30 cigarrillos por día de lunes a domingo se fuma 27 cigarrillos. La semana siguiente, en vez de 27 se fuma 24 cigarrillos por día y así sucesivamente todas las semanas cuatro cigarrillos hasta ninguno. Al cabo del segundo mes notará que sus deseos de fumar, se aminoran; o sea usted dejará de fumar, pero fumando. Su organismo cada vez, le pedirá menos droga, por si no lo sabe el cigarrillo es una droga.
Puse en práctica, en forma bien precisa, el sistema de -para mí- este buen médico, y dejé de fumar.
Le expliqué el sistema a un amigo, quien me halló un día en el Banco, haciendo cola, y me dio un profundo abrazo, acompañado por: "Con tu sistema dejé de fumar y estoy más contento que si hubiese ganado el «Prode»". Me aclaró además, que hasta sexualmente empezó a andar mejor.
Señor lector: hágame caso, deje de fumar, fumando, su vida y la de sus familiares será, más, pero mucho más feliz.
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