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Información General Lunes 17 de Octubre de 2011

Comentario y entrevista al escritor Angel Balzarino

Fue publicada en el blog del escritor y periodista santafesino Carlos Roberto Morán, realizando un muy interesante repaso sobre este trabajo del laureado escritor rafaelino.

Redacción

Por Redacción



Una amplia variedad de temas ha abordado el argentino Angel Balzarino en “La sangre para ellos son medallas”, su décimo libro de cuentos recientemente publicado. Voces y cronologías alternativas así como un soterrado humor caracterizan a la mayor parte de los relatos entre los que prevalece el que da título al libro y que es un homenaje al cantautor chileno Víctor Jara.

Balzarino es versátil y suele jugar con el suspenso hasta el final mismo del relato, que es cuando se esclarece la trama de cada texto. Como puede apreciarse en determinados cuentos -ocurre en “Una moneda, por favor” o en “Centro de ayuda al suicida” cuanto el autor más se “suelta” y apela al humor logra sin duda los mejores resultados.

Pero no sólo es certero con el humor. Hay momentos más bien conseguidos en relatos dramáticos, como “La mujer sentada junto a mi esposo”, texto con el que abre el libro, que es un buen cuento de sesgo policial en el que, debido a un leve desplazamiento de uno de los personajes en un bar, la perspectiva cambia abruptamente haciendo que el drama se precipite de una manera sorpresiva.

Otro cuento que se destaca es “Los juegos para Ana”, en el que el Alzheimer que padece una mujer sumerge a su pareja en una situación de horror que tendrá una resolución ubicada en el más allá del relato. En este texto de denso humor negro Balzarino consigue condensar la terrible historia en unas pocas y acertadas páginas.

Los años de la represión militar que sacudieron a los países sudamericanos en los ’70 del siglo pasado, se hacen presente en dos textos, “Veinticuatro años después” y en el que da título al libro, que supone un homenaje a Víctor Jara, con la reconstrucción de lo que fueron los penosos últimos días de vida de este gran artista. “Sentí el impulso y la necesidad de dar mi visión testimonial en un cuento", nos ha indicado Balzarino.

TERRITORIO PROPIO

Aunque el escritor nunca nombra a Rafaela, la ciudad en la que ha vivido la mayor parte de su vida, resulta evidente que la casi totalidad de los relatos transcurren en esa población o sus cercanías. Las situaciones que cuenta son propias de una ciudad de tamaño medio, en la que si bien pueden presentarse todos los infiernos, se vive a un ritmo diferente al característico de una gran urbe.

Un total de quince cuentos integran “La sangre para ellos son medallas”. De temática variada, como se dijo, en determinados casos abordan el erotismo (en “Betty”, en “Una pequeña y diaria cuota de venganza”, en “El amargo sabor de la frustración”) y en otros es la violencia la que termina explicitando las tramas (entre tantos otros, “Con las manos atadas”, en el que se destaca la multiplicidad de voces que hacen el relato)

Liana Friedich destaca en contratapa que es la violencia en sus múltiples facetas la recurrente preocupación de Balzarino, violencia capaz de enajenar al hombre de nuestro tiempo, como bien señala. Lo otro está dado por la soledad que asalta y afecta a los personajes y que es también una característica de lo contemporáneo. Por todas estas razones es que cabe conocer el mundo creativo de Angel Balzarino.

Rafaela es una muy dinámica ciudad de unos cien mil habitantes ubicada en la llamada “cuenca lechera” de la provincia de Santa Fe, con fuerte presencia de la comunidad piamontesa, en la llamada “pampa gringa” que tanto ha contribuido al desarrollo de la Argentina.

ENTREVISTA

-La poderosa presencia del cantautor chileno Víctor Jara en sus últimas horas de vida se vuelve el “todo” de “La sangre para ellos son medallas”, el cuento de cierre de su último libro que, además, lleva ese título. ¿Qué lo llevó a escribir ese relato? ¿Tiene Jara para usted alguna significación en especial?

-Alrededor de 1970 y varios años siguientes, por medio de la radio y los diarios, tuve conocimiento de la trayectoria de Víctor Jara. Escuché sus canciones, pude apreciar el valor de sus textos, conocí diversos aspectos de su vida. La idea de convertirlo en figura central de una obra literaria surgió mucho después -alrededor de cinco o seis años atrás-, cuando, visitando diversos sitios de Internet, fui interiorizándome un poco más de sus momentos de lucha y sacrificio, del fervor y dedicación con que afrontaba cada tarea -escribir, cantar, dirigir una obra de teatro-, del cúmulo de sueños que alentaba en pos de una sociedad más digna y equitativa, de las dramáticas circunstancias que sellaron los últimos instantes de su vida, sentí el impulso y la necesidad de dar mi visión testimonial en un cuento. Además de ser el más extenso del nuevo libro, ha sido también el que me demandó más tiempo y esfuerzo.

-¿Cómo encara sus cuentos? ¿La realidad, por llamarla de alguna manera, incide centralmente en sus textos o usted no se siente atado a ninguna fórmula o premisa previa?

-No puedo comenzar una obra sin tenerla totalmente elaborada en la cabeza. Luego hago una breve reseña de las características de los personajes y de los hechos principales. Ello me confiere un panorama bastante claro de toda la historia y puedo efectuar el trabajo de escribirla, desarrollarla, corregirla, con mayor confianza y seguridad. Este proceso -desde la primera versión hasta el punto final- me demanda un arduo y prolongado trabajo. De varios meses, habitualmente, aún para los cuentos más breves. En cuanto a la realidad, suele incidir en algunos de mis textos -tanto por obra de hechos actuales como de personajes y episodios vinculados con segmentos históricos-, aunque ello no implica que me sienta atado a ninguna fórmula o premisa previa a la hora de crear una obra.

-Cada cuento es para usted una experiencia independiente o lo considera ligado a otros, anteriores, posteriores. ¿Se los puede o debe vincular entre sí?

-Al escribir cada cuento me domina el único propósito de lograr un resultado óptimo. En forma totalmente independiente. La vinculación que procuro alcanzar entre los cuentos ocurre al seleccionarlos para integrar un libro, ya que deseo que entre ellos prevalezca una coherencia de asuntos y estructura narrativa. Por esta razón nunca llegué a incluir en un libro individual a “Rosa”, un cuento bastante conocido y que se encuentra en numerosas antologías, pues tiene características -relacionadas con ciertos aspectos de la ciencia ficción- que no he abordado en otros trabajos.

-La mayor parte de su obra está integrada por cuentos. ¿Se siente más cómodo trabajando en ese género? ¿No le interesa experimentar con la novela?

-La narrativa ha sido el género elegido desde el momento en que comencé a escribir. Aunque suelo incursionar en la novela corta -lo hice tres veces, hasta ahora-, el cuento ha ejercido siempre un atractivo prácticamente irresistible. Dado que su construcción requiere un trabajo intenso y exigente, afrontarlo tiene casi el carácter de un desafío. Por eso, cada vez que termino un cuento y tengo la íntima convicción de que está logrado o, al menos, tiene una mínima dignidad, experimento la satisfacción de haber superado una prueba muy difícil.

-¿Tiene incidencia en cuanto a la creación literaria vivir en una ciudad como Rafaela?

-Aunque desarrollo la creación literaria con la mayor libertad, sólo absorbido por el anhelo de volcar toda mi energía y capacidad en la obra que estoy construyendo, considero que constituye un verdadero privilegio residir en una ciudad como Rafaela, donde recibo permanentes muestras de interés y apoyo por parte de la comunidad, de los medios de comunicación, de los lectores que adquieren mis libros, de los profesores y alumnos que estudian y analizan mis trabajos. Ello representa sin duda un gran estímulo y gratificación para continuar realizando esta fascinante tarea.

¿Está hoy embarcado en algún proyecto literario?

-Tengo varios cuentos en etapa de construcción. También, desde hace algunos meses, estoy desarrollando una historia que abrigo la esperanza de plasmar en una novela breve. Pero, más allá del destino final de estos trabajos, lo que me produce mayor pasión, interés y alegría es llevar a cabo el proceso creador.

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