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Información General Miércoles 8 de Diciembre de 2010

Cocina solar portatil

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Redacción

Por Redacción

Por Gustavo Nieto. - Recientemente fui convocado por la Municipalidad de Rafaela para realizar una demostración del funcionamiento de una cocina solar de campaña. Esto resultó un buen momento para profundizar una investigación que a título personal había postergado por algún tiempo.
Mi primer encuentro con la cocción solar data de la crisis económica del 2001. Bibliotecas, ciberespacio y otras fuentes nutrieron la investigación sobre esta fuente de energía que permite no sólo cocinar los alimentos sino también pasteurizar el agua y la leche.
En este marco la experimentación sobre este tipo de energía renovable era una buena alternativa tendiente a lograr un eficiente instrumento ecológico y, además, posibilitaba estirar el dinero devaluado. Y con un taco de madera en el fondo de una bolsa transparente, de las que generalmente nos proveen en la panadería o verdulería amiga, un olla negra llena de agua e inflando el interior de la bolsa como si fuera un globo y sujetando con un piolín para que no se escapara el aire hervimos dos litros de agua en 35 minutos con una temperatura ambiente cercana a los 25 ºC. Esto fue los que nos hizo pensar en las posibilidades que la naturaleza había dejado en nuestras manos.
La energía solar es una fuente inagotable, renovable y limpia; y sus rayos son fundamentales para el funcionamiento de las cocinas solares y la posterior cocción de los alimentos.
El funcionamiento de una cocina solar es extremadamente simple: los rayos solares son acumulados en una caja forrada con un material reflejante (espejos, papel aluminio, etc.), otros se refractan a través de un vidrio o nylon cristal que causan el efecto invernadero; y otros son absorbidos por los recipientes y los alimentos que se encuentran en el interior de la caja. Todos los rayos son necesarios para lograr la cocción de los mismos. Los modelos de cocinas solares son innumerables, lo mismo que su tamaño. Se pueden comprar o hacer. Pueden ser fijas o transportables. Pueden ser familiares o comunitarios.
Pero el factor más importante es el factor humano, ya que debemos cambiar nuestra concepción de cocinar. Cocinar sano, cocinar conservando todas las propiedades de los alimentos, todos sus nutrientes es posible gracias a este instrumento. Sí, sabemos que la falta de tiempo, el sedentarismo, el microondas y hasta los fast food son enemigos de esta técnica renovada. Pero bien vale la pena por nosotros, nuestra salud, la salud de los que queremos. Y la salud de nuestra casa, el planeta Tierra agradecido.

El autor es cocinero. [email protected].


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