Por María Florencia Forni
En abril de 2010 nace en Rafaela "La planta cinematográfica", un grupo de realizadores que la semana pasada terminó de rodar su primera película, “Lo que sabe el cuerpo”. Pero para que esta planta naciera, antes esparcieron sus semillas. Sofía Zaffetti contó a LA OPINIÓN que desde 2004 junto a Patricia Andretich, ambas licenciadas en Cine y TV, filman cortometrajes en la ciudad, y fue a principios de este año cuando decidieron que era el momento de concretar su primer largometraje. “Cuando en enero terminé el guión, convocamos a los actores y a todo el equipo. Sentimos que había predisposición por parte del grupo y, además, una fuerte conexión”.
Filmar una película implica coordinar varias tareas: armar el equipo, encontrar las locaciones, conseguir los recursos para costear el proyecto. Patricia Andretich, encargada de la producción junto a Pabla Valenti, explica: “lo económico es un limitante en todos lados, pero nosotros logramos el apoyo de organismos estatales, como la Municipalidad de Rafaela, de empresas privadas, de familias que colaboraron de manera desinteresada, y también aceptamos canjes. En su conjunto todo es muy valioso”.
“Nuestra película es de muy bajo presupuesto”, continúa explicando Sofía que encaró la dirección del filme, “la gente y los equipos para concretar el proyecto estaban, de manera humilde pero profesional. Sin embargo, cuando recibimos el apoyo de distintas entidades pudimos costear salarios simbólicos que habíamos fijado”.
CASA TOMADA
Una ex panadería, una casa deshabitada, ¿una casa tomada?, luces, cámaras, camas, sillas, papeles. Una casa invadida por artistas con afán de hacer, de expresarse, de trasformar… una casa “tomada por las flores”.
Un lugar íntimo y cotidiano, una atmósfera algo enrarecida ¿Que ocurre acá cuando se enciende la cámara? (me pregunté). “Lo que sabe el cuerpo” es el nombre del filme y para no adelantar mucho acerca del argumento sólo sabemos que “a raíz de un hecho entre una abuela y una nieta entran en sus vidas siete vecinos que empiezan a interactuar entre sí”.
Respecto a la necesidad de encontrar el lugar para filmar, la directora cuenta: “Nos costó encontrar la locación, es decir el espacio que reúna las características para la filmación, amplitud, acústica, que tenga disponibilidad para colgar luces, que nos podamos mover libremente sin molestar a nadie”.
El rodaje se llevó a cabo en diez días, entre el 19 y el 28 de julio. El trabajo fue más que intenso: “armamos un plan de rodaje de 8 horas diarias. Para largar una toma tiene que estar el equipo de sonido, de arte, los actores, la dirección y la producción; y poder combinar todo requiere esfuerzo pero genera satisfacción”, cuenta Patricia.
La idea es que la película que se encuentra en la etapa de postproducción se estrene antes de fin de año en el Cine Belgrano y que recorra luego festivales y otras localidades. Sofía aclara: “más allá del resultado, estamos en ritmo y si queremos llegar al final es para poder hacer otra cosa y revivir la experiencia”.
El Concejo Municipal declaró la película de interés municipal: “la noticia implica un reconocimiento simbólico muy importante. Nosotros estudiamos afuera pero volvimos y apostamos a Rafaela. Sentimos que está todo por hacerse y estamos empezando un recorrido del cine en la ciudad”.
DETRAS DEL
OJO DE LA CAMARA
La historia que los espectadores vemos a través de las pantallas del cine es el resultado de un trabajo intenso donde se combina el conocimiento profesional y artístico de un grupo de personas. Según las palabras de Luis Acosta, encargado del arte junto a Ana García, “se trata de acomodar todo lo que no se ve para llegar a eso que se ve”.
LA OPINION habló con parte del equipo que junto a la directora y productora participaron del rodaje de la última escena de “Lo que sabe el cuerpo”.
“Me parece muy importante lo que pasó acá adentro”, arranca Guadalupe Ferrero. “Cada uno de los integrantes cumplía su trabajo para hacer un todo. Fue increíble el proceso y cuando las personas miren la película me gustaría que piensen en todo ese maravilloso trabajo que hay detrás”.
“Encontré con un grupo muy acogedor; haber llegado a hoy ya es concretar un sueño”, agrega Matías Grosso. Tere Tosco, actriz de teatro desde los años, dice sobre su incursión en cine: “Yo no conocía el lenguaje del cine y siento que el lenguaje es el de la cámara y la cámara fue muy dulce. Pepe Peralta aprecia todos los detalles, es muy perfeccionista”.
“En Rafaela hay un montón de gente interesante”, resume la directora “cuando uno se va moviendo va detectando esa gente y el cine posibilita reunir diferentes disciplinas, diferentes artes. Esta película es un punto de partida para despegar”.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.