Por Redacción
Gabriela Arias Uriburu dará una conferencia testimonial "Lo heroico del camino" el viernes 30 de setiembre a las 21 horas en el teatro Lasserre, organizado por el Voluntariado del Hospital.
Figura mundial por los Derechos Humanos, en particular por los Derechos del Niño, y comunicadora humanitaria, tras la desaparición de sus 3 hijos: Karim, Zahira, Sharif en Guatemala en 1997 y localizados luego en Jordania, país de donde proviene el padre de los niños. Este hecho hizo que Gabriela saliera al mundo y a la comunidad internacional, convirtiéndose el caso en un leading case por los Derechos de los Niños; hito histórico que revolucionó el Derecho Internacional Privado, considerándose el caso de interés internacional y cuestión de Estado.
Nació en Brasil el 14 de marzo de 1965, donde su padre cumplía funciones diplomáticas. A los 23 años, se fue a vivir a Guatemala, pues su padre era embajador de Argentina en ese país. Allí, estudió Ciencias de la Comunicación y Reflexología, y en su condición de mujer occidental y católica, conoció a Imad Shaban, de origen jordano nacionalizado y musulmán, con quien se casó en 1991. No pudieron sostener su matrimonio multicultural por lo que en 1997 Gabriela decidió divorciarse ante la Justicia Civil Guatemalteca, otorgándole esta la tenencia de los hijos. El 10 de diciembre de ese año, Shaban trasladó a sus hijos de manera ilegal e ingresó sin registros a Jordania, tierra oriental y musulmana donde los hijos corresponden al padre y al Islam, lugar donde residen hasta la actualidad.
Durante el transcurso de tres meses del secuestro, no se supo su paradero. Luego, gracias a las gestiones conjuntas de las vías diplomáticas, gubernamentales y de la prensa argentina, se supo que estaban todos en Jordania, pero el reencuentro personal con los niños se produjo 1 año después de la tragedia. En diciembre de 1998, como resultado de su inquebrantable reclamo frente a organismos internacionales, sumado al gobierno argentino que tomó el caso como una cuestión de Estado obligando a Jordania a permitir el reencuentro, Gabriela se reencontró con sus hijos, cumpliéndose así el derecho adquirido de los niños de ver a su madre.
La situación vivida con sus hijos, caso paradigmático para la comunidad internacional y en particular para los niños alrededor del mundo y sus derechos, despertó en Gabriela la necesidad de crear Foundchild - Fundación Niños Unidos por el Mundo (www.foundchild.org.ar ), primera ONG en el planeta en abordar la restitución familiar por y para el niño, priorizando su lugar en la familia y en el modo en el que debe actuar la Justicia cuando han sido violados los derechos esenciales de los niños nacidos de matrimonios multiculturales.
Entre los logros obtenidos por Foundchild se destacan: importantes avances en materia de legislación y tratados, participación en foros internacionales en defensa de los niños afectados por tragedias similares, presentación al Parlamento Argentino y al Mercosur de proyectos a favor de los derechos del niño para el desarrollo pleno de su infancia, previniendo la sustracción parental, realización de documentos científicos y jurídicos que explican el cambio paradigmático que debe darse al tratamiento de casos de secuestro parental, priorizando la figura del niño, ya que anteriormente, tanto los jueces como los padres, tomaban a los niños como propiedad. Foundchild ya lleva atendidos 5.000 casos aproximadamente a través de su Departamento Científico Interdisciplinario (salud psicofísica, mental y espiritual del niño). Desde su desgarradora tragedia, pidió al mundo que las voces de los hijos sean escuchadas por los Estados, sus gobernantes, jueces, abogados y organismos internacionales, logrando que “el interés superior de todo niño o niña” sea tratado como una cuestión de Estado.
Respaldada por la Convención de los Derechos del Niño, obligó a trascender el Derecho Privado al Derecho Internacional Público, dando un giro paradojal en la justicia, en el marco científico, filosófico y en la acción de los gobiernos frente a la infancia.
En el 2005, Imad Shaban se presentó por primera vez en la Corte Musulmana después que la autoridad máxima islámica en Jordania, Sheik Tamimi, conociera y reconociera la labor de Gabriela en esos 8 años por cuidar y prevalecer a sus tres hijos ante cualquier acción. A partir de allí, se inició el diálogo que daría un vuelco en la tragedia de Karim, Zahira y Sharif; gracias a la gestión del Dr. Carlos Romano, a cargo del caso en representación del Estado argentino y del mencionado Juez de Jueces del Islam firmándose un acuerdo de partes, donde la madre entregó la custodia de los chicos, los alimentos y cerró todas las causas en contra del padre de sus hijos; a cambio de dos visitas al año en Jordania. Además, cuando cada uno de los chicos obtuviera la mayoría de edad (18 años) podría viajar a Argentina, la tierra occidental donde reside su familia materna y su madre. Así es que en julio de 2010, Karim viajó a la Argentina, pudiendo reencontrarse, por primera vez, con su familia materna: abuelos, tíos y primos.
Ese acuerdo junto al trabajo personal de Gabriela y su amor incondicionalmente en desapego hacia sus hijos, marcó un antes y un después en la historia de esta familia multicultural, donde la integración es cada vez mayor y se flexibilizan los períodos de estadía de Gabriela en tierra musulmana, posibilitando a sus hijos mayores momentos y actividades que antes de 2005 no le estaban permitidas, además del contacto permanente vía Internet y telefónica.
En la actualidad y luego de muchos años de tragedia, horror y terror, Gabriela ha llegado a un final exitoso y de acercamiento con sus hijos, donde su familia transita un nuevo camino sin pérdidas parentales, cultivando salud física, emocional y espiritual en su familia y en ella misma. En consecuencia, Karim, Zahira y Sharif tienen contacto feliz, permanente y armónico con ambos padres, en un contexto de superación de lo vivido, haciendo posible ir hacia sus propias vidas, libres de toda confrontación y/o apropiación de alguno de sus padres, culturas o religiones; puesto que estos 13 años que Gabriela ha estado viajando a Medio Oriente, ha hecho que trabajara en la integración cultural, amando en desapego a sus hijos y respetando las diferencias existentes, alcanzando paz en ella, en su familia y entre las Naciones.
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