Por Redacción
Por Daniel Duarte. - Cuenta un relato popular africano que en las orillas del río Níger, vivía una rana muy generosa.
Cuando llegaba la época de las lluvias ella ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas ante la crecida del río. Cruzaba sobre su espalda a los ratones, e incluso a alguna nutritiva mosca a la que se le mojaban las alas impidiéndole volar. Pues su generosidad y nobleza no le permitían aprovecharse de ellas en circunstancias tan desiguales.
También vivía por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana: "Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda".
La rana, que había aprendido mucho durante su larga vida llena de privaciones y desencantos, respondió enseguida: "¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si estoy cerca de ti, me inyectarás un veneno letal y moriré!"
El escorpión le replicó: "No digas estupideces. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado."
La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fueron convenciéndola... y finalmente aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y comenzaron la travesía del río Níger.
Todo iba bien. La rana nadaba con soltura a pesar de sostener sobre su espalda al escorpión. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda.
Llegaron a mitad del río. Atrás había quedado una orilla. Frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar. La rana, hábilmente sorteó un remolino...
Fue aquí, y de repente, cuando el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión: "¡Lo sabía! Pero... ¿Por qué lo has hecho?"
El escorpión respondió: "No puedo evitarlo. Es mi naturaleza".
Esta historia debería llevarnos a la reflexión.
Muchas de nuestras acciones, hábitos, palabras, actitudes, tienen que ver con una naturaleza como la del escorpión. Frente a las circunstancias que nos presionan en la vida solemos escuchar frases como estas: “cada uno reacciona como puede”, “así soy”, “así me enseñaron”, “así crecí”, etc. Y nos escondemos y justificamos detrás de estas palabras.
Estas declaraciones son producto de esta naturaleza.
El DRAE define el término "naturaleza" como: Esencia y propiedad característica de cada ser. Carácter, temperamento. Especie, género, clase.
La naturaleza es aquello que nos distingue, en la historia, lo que distinguía al escorpión era su tendencia a "matar".
¿Qué es lo que caracteriza su vida? ¿Cuál es su naturaleza, su clase, su especie?
Tal vez lo que sobresale son las malas actitudes, la ira, los celos, la falta de perdón, sentimientos de venganza, depresión, soledad, muerte…
Esas tendencias le han llevado a ser la persona que es hoy. A actuar como actúa, a hablar como habla, a tratar como trata. A dirigirse en la vida, en la familia, en el matrimonio, con los hijos, de la manera en que lo hace. ¿Se puede vivir diferente? ¿Es factible cambiar?
Tenemos hoy una oportunidad, ¡podemos cambiar, transformar nuestra esencia!
Seguramente está pensando: "es imposible", "ya lo intenté y nada he logrado"…una y otra vez vuelvo a la violencia, al engaño, a la infidelidad, al descontrol… ¿cómo podré tener un cambio real y genuino?
La Biblia, la Palabra de Dios, nos enseña en 2 Corintios 5:17 que sólo mediante Jesucristo llegaremos a alcanzar ese tan ansiado cambio. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
Hoy usted tiene la posibilidad de decirle ¡sí a Jesús! Y entregarle a Él esos estigmas que le han marcado, hostigado, esos comportamientos y hábitos que lo avergüenzan, esos pensamientos que torturan su mente y le hacen sentir denigrado, humillado, derrotado, empobrecido, infeliz.
La persona de Jesucristo es real, genuina, y sólo Él puede ofrecerle y garantizarle una vida transformada, un cambio de naturaleza. ¡No desestime este ofrecimiento!
Hoy decida dejarle a Dios su "naturaleza de escorpión" y tome esa nueva "esencia" que Él quiere darle. ¡Todas las cosas serán hechas nuevas en su vida! ¡Acérquese a Jesús!
El autor es el reverendo de la Iglesia Visión de Futuro.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.