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Información General Martes 8 de Febrero de 2011

Barcala: coronel del General Paz

Redacción

Por Redacción

Por Amado Raspo. -  Pudo haber nacido en Mendoza en 1793 o 1795, sus padres eran negros africanos, conoció la esclavitud desde niño, aunque el trato de los esclavos en esa provincia era relativamente benigno.
Fue liberado de la esclavitud en 1813 y su amo acaudalado, comerciante, no sólo le dio la libertad, sino además le permitió usar el apellido.
Cuando San Martín llegó a Mendoza, Barcala ya era soldado, habiéndole encargado a este que organizara el regimiento de negros, tarea que cumplió al pie de la letra, porque era un personaje popular entre la tropa y muy especialmente entre sus paisanos negros. No se sabe con certeza por qué Barcala no se sumó al Ejército de los Andes, aunque sí se conoce el aprecio que le tuvo San Martín.
Para 1819 y 1820 ya estaba metido de lleno en las guerras civiles. Peleó a las órdenes del Gral. Bruno Morán y luego del Gral. Albino Gutiérrez, su grado era de sargento, habiéndose ganado una medalla y ascenso por haber luchado contra la anarquía.
El se identificó con la causa unitaria por haber conocido a Lavalle, su posicionamiento no es ideológico ni doctrinario, la mayoría de los protagonistas de aquellos años se realizan atendiendo las luchas locales.
En 1826 está en Brasil en la batalla de Punta del Este, es tomado prisionero y su prisión se prolonga hasta el fin de la guerra; sus biógrafos aseguran que aprovechó el “tiempo de prisión” para estudiar.
Cuando era 1828 regresa a Buenos Aires con la mayoría de los oficiales que pelearon en esa guerra, participa del derrocamiento de Dorrego, poniéndose luego a las órdenes del Gral. Paz. Como soldado del célebre “Manco Paz” pelea en las batallas de La Tablada y Oncativo. Los ascensos a teniente coronel primero y coronel después los gana en el campo de batalla. Paz lo considera uno de sus oficiales más inteligentes y decididos. Según Sarmiento, Barcala fue el nexo entre el Gral. Paz y el pueblo. “Fue el genio inspirador de las nobles ideas entre la gente del pueblo y el propagandista sincero de los principios del orden y la cultura entre las masas”.
Enredado en las guerras civiles nunca salió de ellas y terminó siendo una víctima más de un proceso implacable que exterminaba sin piedad a sus propios protagonistas.
Cuando Quiroga derrota a Lamadrid en la batalla de Ciudadela, decidió fusilar a todos los oficiales prisioneros que eran “33”, 31 fueron pasados por las armas y 2 salvaron sus vidas, uno fue Pedro Morat que escapó aprovechando la distracción de un centinela y el restante el coronel Lorenzo Barcala, único negro con rango militar que llamó la atención de Quiroga, quien decidió conversar con él; no hay documentos que verifiquen su existencia real, pero la leyenda realmente existió.
Se cuenta que Facundo lo encaró a Barcala y le preguntó a boca de jarro: “Si usted estaría en mi lugar qué haría”. Quiroga esperaba la respuesta posible de un condenado a muerte, el pedir clemencia, piedad o algo parecido, sin embargo Barcala sin bajar la vista le respondió: “Fusilarlo en el acto”. Quiroga se acercó a Barcala y en voz alta para que todos escuchen dijo: “Entonces desde hoy será mi ayudante”.
Barcala se mantuvo leal a su flamante jefe hasta la muerte de este en Barranca Yaco el 16/2/1835.
La sucesión por la muerte de Quiroga dio lugar a una feroz guerra civil en el noroeste, siendo los principales caudillos los hermanos Aldao de Mendoza, Martín Yanzón en San Juan, Brizuela del Moral en La Rioja y Alejandro Heredia en Tucumán.
La guerra civil era impiadosa máquina de eliminar caudillos. Barcala en esos años está aliado con Yanzón y su enemigo declarado el fraile Aldao.
Cuando se inicia la disputa por el poder en Cuyo, Yanzón desde San Juan moviliza a Barcala contra Aldao. Los sanjuaninos son derrotados y se inicia entonces una tensa negociación entre “Oro” ministro de Yanzón y Aldao. Este propone olvidar la afrenta si le entregan a Barcala. Si esto no ocurre Aldao amenaza invadir San Juan y no dejar títere con cabeza. Ante semejante perspectiva “Oro” no duda en entregar a Barcala.
Así se arreglaban las diferencias entonces. A Barcala lo trasladan a Mendoza engrillado. Aldao organiza un simulacro de juicio y Barcala es fusilado el 1 de agosto de 1835, tenía 40 años y la oportunidad que le dio Quiroga no se la dio el terrible Aldao.
Barcala vivió y murió como un valiente, la misma suerte corrió su hijo Celestino, 30 años después cuando fue fusilado luego de la batalla Pozo de Vargas por Felipe Varela.

Extractado de “El negro Barcala” artículo de Rogelio Alaniz, diario El Litoral de Santa Fe, 28/7/2010, traído a mi poder por Gerardo Piedrabuena.




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